IGR: 0233. Versión: 151. Rima: é-a. Hemistiquios 73.
Los Silos (Los Barracones) (ay. Los Silos, p.j. Icod, isla de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, España)
Un día estaba guardando las cabras en Talavera,
vi debajo una serrana brincando piedra por piedra,
cada brinco que daba soltaba un envuelgo ` tierra.
Lleva su pelo enrollado debajo de la montera,
no se diferenciaba si era varón, si era hembra.
Se puso a luchar conmigo, me puse a luchar con ella,
cuando en medio de la lucha la serrana me venciera.
Me llevaba por su mano, pa`una cueva me lleva,
donde el medio del camino vi muchas cosas nuevas
Me atreví a preguntarle qué cruces eran aquellas.
Estas cruces, pastorcito, vale más no saber de ellas,
son hombres que yo he matado y los he enterrado en mi cueva,
y a ti te hago lo mismo cuando mi voluntad sea.
¡Oídos que tal oís, corazón cómo te quedas!
Cuando me lleva a la cueva piedra y jabón me entrega.
Prende fuego, pastorcito, mientras voy a la ribera.
Cuando el fuego no es prendido ya la serrana viniera;
de perdices y conejos traía la cintura llena,
la perdiz la cogió al vuelo y el conejo a la carrera.
Ella se come la pulpa y a mí los huesos me entrega.
Terminando de cenar vihuela de oro me entrega.
Toque, toque, pastorcito, toque al uso de tu tierra.
Yo que la sabía tocar me puse a templar las cuerdas,
la prima con la segunda y el cuarto con todas ellas.
Con el son de la guitarra la serrana se durmiera.
Desde que la pesqué dormida me eché de esa cueva fuera;
llevo el zapato en la mano, la media en la faldiquera.
Al pasar un barranquillo, al pegar una ladera,
de debajo de los pies se me escapaba una piedra.
Vuelva acá, mi pastorcito, que se le olvida una prenda.
Yo le respondí despacio, despacio, que no me oyera:
Esa prenda, mi señora, Dios le haga bien con ella;
el diablo que se la entrega, yo me escapé de una y buena.
Vuelva acá, mi pastorcito,
que me encuentro en este valle haciendo a Dios mil ofensas,
comiendo la carne en viernes en Virginia y en Cuaresma,
matando los pastorcitos que suben a la pradera.