La serrana de la Vera v150

IGR: 0233. Versión: 150. Rima: é-a. Hemistiquios 55.

Icod El Alto (ay. Los Realejos, p.j. La Orotava, isla de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, España)

Al salir de un barranquillo    y al bajar de una ladera,
quiso Dios y la fortuna    que me encontrara con ella.
Echóme la zancadilla    y echéla la zancajuela,
y en el medio de la lucha    la serrana me venciera.
Me coge de la mano,    me lleva para su cueva.
Atrevíme y preguntéle    qué cruces eran aquellas.
Esas cruces, pastorito,    más vale que no lo sepas;
son de hombres que he matado    y los he enterrado en mi cueva,
y a ti te hago lo mismo    cuando mi voluntad seya.
Esta es tu morada,    tus comidas son las hierbas,
y tu bebida es el agua    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Saca fuego, pastorito,    mentres voy a la ribera.
Aún el fuego no es encendido,    ya la serrana está en tierra;
de conejos y perdices    traiba la centura llena;
la perdiz la coge a vuelo    y el conejo a la carrera.
De conejos y perdices    hizo la rica cazuela;
ella se come la pulpa    y a mí los huesos me deja;
ella se come el buen pan    y a mí el cascarón me deja.
Acabando de cenar,    vigüela de oro me entrega;
y yo, como lo sabía hacer,    me puse a templar la cuerda.
Con el son de la vigüela    la serrana se durmiera.
De que la apañé dormida    del brinco salté la cueva,
los zapatos en la mano    y medias en la faldiquera.
Al bajar de un barranquillo    y al subir de una ladera,
pega a gritos la serrana    que atormentaba la cueva.
Y yo le dije a baja voz    de modo que no me oyera:
Esa prenda, mi serrana,    guárdala en un hora buena,
que si en buenas manos estaba    en otras mejores queda.

Bibliografía:
Recitada por Mercedes Súarez López (82a). Recogida por María Jesús López de Vergara, 1953. Publicada en F.E.R.U. 1 Can. 1969, I, pp. 176-177, nº 146 (34:11). Reeditada en Cardoso da Costa 2000, nº 138 (tesis doctoral).