IGR: 0233. Versión: 152. Rima: é-a. Hemistiquios 40.
La Tierra del Trigo (ay. Los Silos, p.j. Icod, isla de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, España)
Estándome yo guardando mis cabras en Talavera,
vide venir una serrana brincando de piedra en piedra;
de cada brinco que daba garraba un embelgo `e tierra.
Encontraba un pastorcito que su ganado rondaba;
le garraba por la mano, pa su cueva lo llevaba.
Cuando en medio del camino encontró unas cruces nuevas.
Atrevíme y preguntéle qué cruces eran aquellas.
Esas cruces, pastorcito, más vale no saber de ellas,
que son hombres que he matado, me los he comido en mi cueva,
y a ti te haré lo mismo cuando mi voluntad sea.
Desde que llegué a la cueva vihuela de oro me entrega;
yo, que lo sabía hacer, me puse a templar las cuerda,
la prima con la segunda, el bordón con todas ellas.
Con el son de la guitarra la serrana se durmiera.
Desde que la apañe dormida de un salto salté la cueva.
Los gritos de la serrana hacían temblar la tierra.
¡Vuelve acá, mi pastorcito, lleva a tu padre estas nuevas:
que coma la carne en viernes aunque sea en la Cuaresma!
Y yo le dije espacito a modo que no me oyera:
Esas nuevas, mi señora, Dios las haga bien con ellas.