IGR: 0231. Versión: 47. Rima: estróf.. Hemistiquios 60.
Pío (ay. Oseja de Sajambre, p.j. Cistierna, ant. Riaño, comc. Sajambre, León, España)
Un sevillano en Sevilla siete hijas le dio Dios,
la mala suerte que tuvo que ninguno fue varón.
Desde la más pequeñita le tocó la inclinación
de ir a servir al rey vestidita de varón.
No vaigas, hija, no vaigas, que te van a conocer,
tienes el pelito largo y dirán que eres mujer.
Si tengo el pelo largo, madre, me lo cortaré
y con el pelo cortado un varón pareceré.
No vaigas, hija, no vaigas que te llevan a Melilla.
A Melilla tengo `e ir, madre, aunque me cueste la vida.
El primer día de Enero se presenta en el cuartel,
allí aprendió la instrucción sin saber que era mujer.
Una noche hizo de guardia n`una cabila moruna,
ella y los cuatro soldados defendiendo una columna;
toda la noche estuvieron con bayoneta y fusil,
hasta amanecer el día no dejaron su combina;
a las tres de la mañana se sentaron a hacer fuego,
ella y los cuatro soldados hacían fuego a los rifeños.
El día dos de Enero ¡qué día más memorable!
que una bala de fusil a una pierna fue a darle;
¡pero qué suerte, señores, ha tendio la chiquilla,
que ha sido a la flor del cuero y muy pequeña la herida!
Desde allí escribió a sus padres, que eran propios de Sevilla:
«H`eis de venir junto a mí, que estoy contenta en Melilla».
Desde allí escribió a su novio, que era propio de Sevilla:
«Has de venir junto a mí, que estoy contenta en Melilla».
(La cogieron presa)
Paloma que vas volando por la mar y por la tierra,
dile a mi madre querida que me encuentro prisionera;
paloma que vas volando por la tierra y por el mar,
dile a mi madre querida que no la vuelvo a ver más.