Doncella guerrera v48

IGR: 0231. Versión: 48. Rima: ó-e+estróf.. Hemistiquios 134.

Aleje (ay. Crémenes, ant. Villayandre, p.j. Cistierna, ant. Riaño, comc. Riaño-La Reina, León, España)

Mayo, yo no digo mayo,    cuando los fuertes calores,
cuando los chicos engañan    y los árboles dan flores,
cuando los enamorados    regalan a sus amores,
unos con rojas naranjas,    otros con blancos limones
y otros con sus mismos cuerpos,    los que son gentiles hombres.
Yo en esta oscuridad,    metidito entre prisiones,
si no con tres pajaritos,    que me cantan los amores:
el uno era la calandria,    el otro era ruiseñor
y otro era la tórtola,    que lo cantaba mejor.
Se lo pedí a Dios del cielo    y Dios se lo concedió,
que le diese siete hembras    y en medio ningún varón.
¡Maldita seas, condesa,    partidito el corazón,
que me has dado siete hembras    y en medio ningún varón;
si el rey me pide un hijo,    tengo de sevirle yo!
Respondió la más pequeña,    en favor de la mayor:
Calle usted la boca, padre,    no eche usted la maldición,
que si el rey le pide un hijo,    tengo de servirle yo.
No prestas pa ello, hija,    no prestas pa ello, no;
tienes los pechos muy grandes    y los conoce el amor.
Tráigame usted, padre mío,    tafetanes de León,
que yo los oprimiré    al lado del corazón.
No prestas pa ello, hija,    no prestas pa ello, no;
tienes el cabello largo    y te conoce el amor.
Este cabello, mi padre,    yo lo he de cortar hoy.
A la salida de casa    se la olvida lo mejor:
¿Cómo me he llamar, padre,    cómo me he de llamar yo?
El caballero Oliveros,    que así me llamaba yo.
Siete años tiene servidos    y nadie la conoció;
de los siete pa los ocho,    al hijo del rey enamoró.
De amores me muero, madre,    de amores me muero yo,
el caballero Oliveros    hembra es, que no varón.
Bríndale tú, hijo mío,    a los toros a correr,
que si Oliveros es hembra,    no se ha de poder tener.
Los otros caballeros    no sabían ensillar,
y el caballero Oliveros    siete carreras corrió.
De amores me muero, madre,    de amores me muero yo,
que el caballero Oliveros    es hembra,, que no varón.
Bríndale tú, hijo mío,    a las tiendas a comprar,
que si Oliveros es hembra,    los corales comprará.
Los otros caballeros    compraban los corales
y el caballero Oliveros    compraba lanza y puñales.
De amores me muero, madre,    de amores me muero yo,
que el caballero Oliveros    es hembra, que no varón.
Bríndale tú, hijo mío,    a la huerta a pasear,
que si Oliveros es hembra,    a las manzanas se irá.
Los otros caballeros    se iban a las manzanas,
pero el caballero Oliveros    a merendar con las damas.
De amores me muero, madre,    de amores me muero yo,
que el caballero Oliveros    es hembra, que no varón.
Bríndale tú, hijo mío,    a los baños a bañar,
que si Oliveros es hembra,    no se querrá desnudar.
Los otros caballeros    ya se habían desnudado
y el caballero Oliveros    no se había descalzado.
Por dar gusto a los señores    las piedras he de mojar,
padezco mal de hígado    y el agua me hace muy mal.
De amores me muero, madre,    de amores me muero yo,
que el caballero Oliveros    es hembra, que no varón.
Echad cartas por el mundo    que duerman de dos en dos
y el caballero Oliveros    que se quede aquí con vos.
Los otros caballeros    ya se habían acostado
y el caballero Oliveros    no se había descalzado.
Quedaos con Dios, el rey,    con Dios se puede quedar,
ocho años tiene servidos    esta doncellita real.
Si me sirves otros ocho,    reinado te tengo `e dar.
Ni por siete ni por ocho,    yo no me puedo quedar,
está mi padre a la muerte    y mi madre al agonizar,
reinado tiene mi padre,    si me lo quiere mandar.

Otros datos:
Nota: El recolector es el canónigo José González.

Bibliografía:
Recitada por Ramona Sánchez. Recogida por José González, 1908. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en TOL I 1991, pp. 306-308.
[0078 El prisionero contam.]