La infantina v14

IGR: 0164. Versión: 14. Rima: í-a. Hemistiquios 56.

Tetuán (Marruecos)

A cazar iba el caballero,    a cazar como solía,
los perros iban cansados    y el halcón perdido había,
ande le cogió la noche    en una oscura montina
ande canta la leona    y el león le respondía,
ande cae la nieve a copos    y corría el agua fría.
En él asomárase a un pino,    alto es a maravilla,
la raíz es de oro    y las hojas de plata fina.
En el pimpollo más alto    vido estar a una infantita,
cabello de su cabeza    todo aquel roble cubría,
los ojos de la su cara    la montaña esclarecían,
los dientes de la su boca    aljófares parecían.
Y oy, válgame el Dios del cielo    ¿qué es esto que vía?
Si son ángeles del cielo    o es persona nazida.
Persona, y caballero,    como tú fui yo nazida;
siete años habían, siete    que estoy en esta montina;
hoy se cumplen los siete años    o mañana al mediodía;
estas fadas me fadaron    en halda de una mi tía.
Por tu vida, el caballero,    llevéisme en compañía,
u llevéisme por mujer,    u llevéisme por amiga,
u llevéisme por esclava,    servir he toda mi vida.
Por mujer, la mi señora,    por mujer, la más querida;
madre vieja tengo en casa,    su consejo tomaría.
Dio de vuelta el caballero,    no halló roble ni niña:
siete duques la llevaron    y un rey que más valía;
su padre y sus siete hermanos    en su búsqueda venían.
¿Qué merece el caballero    que tal dama perdería?
El castigo que mereze,    con su boca le diría:
Que me aten pies y manos    y me arrastren por la vía.
Correspondencias: M.P. 114, IDEA (Instit. de Estudios Africanos, C.S.I.C.), 342 y 368.    

Bibliografía:
Recogida por Arcadio de Larrea Palacín, entre 1950 y 1952 (Archivo: AMP; Colec.: Larrea Palacín). Publicada en Larrea Palacín 1952b, II, pp. 54-55 [T. 167]. Música, M178, p. 54.