IGR: 0153. Versión: 35. Rima: á. Hemistiquios 119.
Moldes (ay. Barjas, p.j. Ponferrada, ant. Villafranca del Bierzo, comc. Valcarce, León, España)
Malveliña se pasea na súa sala real,
con los males de parir que la hacen arrodillar.
¡Ay qué lameiras tan verdes, ay qué peras tan maduras!
¡Dios me diera estar ahora nos palacios de meu pai!
Marcha, Malveliña, marcha, nadie che pode quitar,
porque as fillas onde as madres nunca pasan tantos males.
E don Berso vai na caza ¿quén lle me ha da-lo xantar?
Marcha, Malveliña, marcha, que eu lle darein o xantar.
E ó meu caballo ruán, ¿quén me ha dar de pensar?
Marcha, Malveliña, marcha, que eu lle darein de pensar.
E á miña terniña rubia, ¿quén lle m`ha de da-lo pan?
Marcha, Malveliña, marcha, que eu che lle darein o pan.
Ela saliu pola porta, i el entrou polo portal.
¿Ónde vai Malvela, madre, que non me vén acadar?
Malveliña aí che vai, namorada de un galán,
e a min chamóucheme perra i a ti fillo de mal pai;
se non a matas, meu fillo, conmigo non comes pan.
¿Cómo ha hein matarlle, madre, sen eu sabe-la verdad?,
que entre sogras e mais noras nunca contaron verdad.
Éche tan verdad, meu fillo, como eu che son túa mai;
se non a matas, meu fillo, conmigo non comes pan.
De los siete caballos que tenía cogiera el más ruán;
iba por la calle arriba, parecía un gavilán.
A la entrada de un monte, a la salida de un val,
encontró unos pastores.
Pastores, que sois mi vida, pastores, que sois mi alma,
me dejaréis la mentira y me contaréis la verdad:
¿visteis pasar a Malvela namorada de un galán?
Malveliña aí che vai, namorada de un galán,
e o galán que ela che leva é un paulín blanco na mao,
con los males de parir que la hacen arrodillar,
los ojales del xustillo ya los sacan par y par,
los anillos de los dedos ya la hacían revilvar.
Llegado a la puerta de ella,
la criada le salió con mucha inseguridad:
Suba arriba usted, don Berso, hallaremos de xantar.
Manhaya xantar eu quero hasta que Malvela baixe.
¿Cómo ha de baixar Malvela?
¿mujer parida de un día cómo puede caminar?
Que de un día, que de dous, ela ha de caminar.
Díeme las joyas, madre, díeme las de la gala;
si otra me las ha gastar, yo las quisiera manchar.
Anduvieron siete leguas sin hablar una palabra;
y al cabo de siete leguas, diera el niño en llorar.
Dalle de mamar al niño, ¿ou non o oes chorar?
¿Cómo lle hein de dar, don Berso?,
¡mujer parida de un día, qué leche puede dar!
Mirad rastros de mi caballo, la sangre que de mí cae
hace hacer varios arroyos.
N`aquelas lameiras verdes
apéame aiquí, don Berso, que aiquí me quiero quedar,
búscame curas y flaires, que me quiero confesar.
Anda, Malveliña, anda, que alá o lugar cerca está.
Apéame aiquí, don Berso, que aiquí me quiero quedar,
búscame curas y flaires, que me quiero confesar.
¡Quién me deje llegar a mi casa, que a mi madre he de matar!
Tu non a mates, don Berso, que non tes por que a matar,
de siete nueras que ha tenido más me pudiera dejar a mí.
Estando en estas palabras, diera el niño en hablar:
Dichosita de mi madre, que a los cielos va a parar;
pobrecita de mi abuela, que a los infiernos va a dar;
pobrecito de mi padre, los ratos que va a pasar
para me criar a mí.