IGR: 0153. Versión: 34. Rima: á. Hemistiquios 74.
Villar de Acero (ay. Villafranca del Bierzo, ant. Paradaseca, p.j. Ponferrada, ant. Villafranca del Bierzo, comc. Burbia, León, España)
Doña Albora anda de parto de casa para el corral,
con dolores de parir que le fain arrodillar.
¡Quen me dera, quen me dera, na casiña da miña mai!
estos dolores más fuertes algún me había quitar.
¿Quen che quita de ir, Albora, quen che quita de ir alá?
Ya Carlos vai ir de caza, ¿e quen lle da-lo xantar?
O Carlos éche meu fillo, eu lle darein o xantar.
Coge el caballo que vuela,
por las praderas abajo no andaba que volaba.
Llega al castillo de sus padres, las puertas le franqueaban.
(Dou a luz e trougo un nino. E ó momento, que pasaba ia así unhas horas, chega don Carlos a la casa.)
Non pergunta polo que había comer ni polo que había xantar,
pergunta por doña Albora, que la quería besar.
Doña Albora, fillo meu,
vaiche nos campiños verdes namorada de un galán.
Si non a matas, meu fillo, non comerás más (de) meu pan.
¡Cómo vou matala, miña mai, sin saber mellor verdai!
Tan buena que é doña Albora, ¿usted cómo se pone a hablar?
Si non a matas, meu fillo, non che darei máis meu pan.
A mí me trató de puta i a ti fillo de mal pai.
Cuando chega á porta, iba muy capillán.
todas las puertas quería fundir y todas las quería pasar.
¡A modo, a modo, don Carlos, non veñas tan capillán,
que ya teñes en casa un hijo muy galán!
Ni la madre a beber vino, ni el hijo a comer pan.
Siete hermanas que tenía no cesaban de llorar.
Cógela en brazos y la pone en el ruán;
siete leguas han andado sin una palabra hablar.
O me llevas mucho miedo o llevas mucho mal.
Mira las ancas del burro que ya te cuentan la verdad.
(Iban bañadas en sangre.)
Por Dios te pido, don Carlos, non teño más que rogar,
que me bajes del burrico y me arrimes a un arenal.
Ande, la traidora, ande y hasta el primero lugar,
que allí hay curas y frailes, ya te irán a confesar.
(Pero ela ya se quedaba, ya se moría. Entonces o nino que acababa de nacer dícelle:)
No llore, mi madre, ni lleve tanto pesar,
que mi abuela va en el infierno y mi padre allí ha de ir dar,
si no hace los medios para poderse salvar.
Ahora sí que lo creio, y ahora sí que es verdad,
que las nueras con las suegras nunca se supieron llevar.
(Después viñeron médicos y cirujanos pero no le han podido salvar.)