IGR: 0153. Versión: 36. Rima: á. Hemistiquios 46.
Caboalles de Arriba (ay. Villablino, p.j. Ponferrada, ant. Murias de Paredes, comc. Laciana, León, España)
Doña Aldora se pasea de la cocina pal portal,
con dolores de parir que la hacen arrodillar.
Vaite, mi filla, vaite, vai parir a Portugal,
que las hijas so ond` as madres nunca pasan tanto mal.
Si viene mi espejo, madre, ¿quién le ha de esperar?
Yo lo iré esperar;
yo le pondré platos de oro, se los quito de cristal.
¿Dónde va mi espejo, madre, que no me viene a esperar?
Vaite, meu fillo, vaite, vai parir a Portugal,
como si tú no tuvieres pan y vino que le dar.
Aparéjeme el caballo, madre, de los cuatro el más galán,
que yo a Aldora voy a buscar.
(Llegó a donde estaba ella)
Llevántate, Aldora, que te doy con el ramal.
Mujer parida de una hora mal se puede llevantar.
Que llevante, que no llevante, yo le doy con el ramal.
La puso en el caballo
y anduvo siete leguas sin con ella hablar;
al cabo de las siete leguas:
Bájame de aquí, don Carlos, que me voy a desmayar;
si no me lo quieres creer, mira la cola y verás.
¡Ay de mí, (pobre,) la mujer muerta y el niño sin bautizar!
Y estando en estas razones, el niño se soltó a hablar:
Calle usted, mi padre, calle, no tenga cuidado,
que mi madre a los reinos del cielo va a parar
y mi abuela a los profundos infiernos.