IGR: 0096. Versión: 24. Rima: é-a. Hemistiquios 88.
Villarmentero de Campos (ay. Villarmentero de Campos, p.j. Carrión de los Condes, Palencia, España)
En la ciudad de León, en frente la calle Nueva,
vive un lindo mercader de ricos paños de seda.
Tiene la mujer muy guapa y el demonio se la enreda,
y un chiquillo de cuatro años, la cosa más lista y bella.
Todo lo que hace su madre a su padre se lo cuenta.
¿Quién entra en mi casa, hijo, mientras que no estoy en ella?
El alférez, padre mío, tos los días la pasea;
a mí me dan pan y queso pa que me vaya a la escuela,
y yo, como picarillo, me escondo tras de la puerta.
Su madre que ha oído eso, dice que matarle intenta.
Ya se le ofreció a su padre un viaje de treinta leguas
a comprar los ricos paños y también las ricas sedas.
Vivo le sacó los ojos, vivo le sacó la lengua
y la ha cogido en un plato y al alférez se la lleva.
Tenga usté, señor alférez, la cabeza parletera.
El alférez no la quiso, pa su casa la volviera.
La dijo: –Pa castigar no se hace de esa manera.
En el medio del camino se la ha tirado a la perra.
Con la boca la cogió, que era más humilde que ella,
con la boca la cogió, para la iglesia la lleva,
con las manos hace el hoyo y con la boca la entierra.
Los alaridos que daba toda la gente acudiera.
Cuando vino la mujer ya está don Juan a la puerta.
¿Dónde está mi hijo, mujer, que a recibirme saliera
otros días a los caminos y ahora ni aun a la puerta?
Es de saber, mi marido, qué ayer tuvimos novena;
tanta multitud de gente, el niño se oscureciera.
Cartas van y cartas vienen, dice que está en ca su abuela,
bien vestido, bien calzado, nos le envían a la escuela;
pa que vaya más contento le han comprao cartilla nueva.
Amos a cenar, marido, que te tengo rica cena.
Pues ¿qué tienes que cenar? Una muy buena cabeza
que la traje de la plaza estando en espera vuestra.
Ya tiene alzado el cuchillo para partir la cabeza,
ha oído una voz del cielo como si de su hijo fuera:
Padre mío, padre mío, no parta usté esa cabeza.
Pues su padre que ha oído esto luego un desmayo le diera
y la mujer que lo ha visto luego en un cuarto se encierra
a llamar a los demonios pa que fueran a por ella.
Unos dicen: –Vaya, vaya–; otros dicen:–Venga, venga–;
unos dicen:–Vaya en cuartos–, otros dicen:–Vaya entera–;
otros:–A ser quemada en monte de mucha leña.
y otros:–A ser arrastrada de la cola de una yegua.
Mala muerte dio a su hijo y peor la ha de llevar ella.