IGR: 0096. Versión: 22. Rima: é-a. Hemistiquios 58.
Castillo de Garcimuñoz (ay. Castillo de Garcimuñoz, p.j. San Clemente, Cuenca, España)
En la corte de Madrid en una pequeña aldea
hay un niño chiquitito que a los tres años no llega.
Lo coge su padre en brazos, le dice de esta manera:
Dime quién de casa sale, dime quién en casa entra.
En casa entra un alférez y con madre mucho juega.
Le da besitos y abrazos como si usted mismo fuera.
A mí me dan cuatro chavos y me mandan a la escuela
y yo, como picarillo, me escondo tras de la puerta.
A otro día de mañana el padre se fue a la feria.
La tunanta de la madre le ha cortado la cabeza.
Sacó la lengua en un plato al alférez se la entrega.
Tome usted, señor alférez, la lengua que tanto perla.
Se castigan a los niños, pero no de esta manera;
se les da poquito pan y se mandan a la escuela.
Aquel día por la noche viene su padre de feria.
¿Dónde está mi hijo amado, que le traigo una sospresa?
Le he dado un poquito pan, se ha marchado a en ca la abuela;
esta noche no vendrá, que se quedará con ella.
Pasar, pasar, maridito, que te tengo grande cena.
¿Qué me tendrá esta mujer, que tanta prisa me lleva?
La cabeza de un chivato, sólo le falta la lengua.
(Y) al ponerse a cenar, al tirar de la cabeza,
bajó la Virgen María y diciendo de esta manera:
Detente, padre, detente, comes de tu sangre bella.
La agarró de los cabellos, la sala barrió con ella.
Bajar, demonios, bajar, llévala lo antes que muera.
Bajaron veinte demonios en volandas se la llevan.
El uno le echaba pez y el otro le echaba miera
y el otro le echaba lumbre pa que de prisa ardiera.