IGR: 0083. Versión: 2. Rima: ó. Hemistiquios 74.
Sacramenia (ay. Sacramenia, p.j. Cuéllar, Segovia, España)
Un cura diciendo misa de las ánimas pastor
se enamoró de una niña desde que la bautizó.
Lo que vivieron sus padres no se pudo gozar, no;
así que murieón sus padres, buelfanita se quedó.
Un día de San Francisco se bajó a peinar al sol
con peine de oro en la mano porque el de plata no halló.
Pasó por allí el mal cura, pasó por allí el traidor:
Pepita, dame un abrazo, de tu pechito una flor.
Pepita, como era santa, no le supo decir no.
La ha agarrado de la mano y a su casa s` la llevó.
La ha metido en un cuarto, el más clarito que halló,
allí la tuvo siete años sin ver la luna ni el sol;
allí la decía misa y allí la da comunión.
Un día de Jueves Santo, como día de Pasión,
todos hacen penitencia, todos hacen oración,
y él la oración que hizo: que con ella se acostó.
La puso la mano al pecho, fría y muerta la encontró.
Vecinos, los de mi casa, vecinos de alrededor,
al que dinero os deba, yo os lo perdono, yo;
y al que no os lo debiera, yo os lo daría, yo,
que me saquéis este cuerpo que en mi casa feneció.
Al otro día siguiente a decir misa marchó,
y estando diciendo misa del cielo bajó una voz:
«No digas misa, mal cura, no digas misa, por Dios,
que no estás pa decir misa ni celebrar al Señor»
Al otro día siguiente para Roma caminó,
y a la mitad del camino un religioso encontró:
Confiéseme, religioso, confiéseme usted, por Dios.
Ha empezado a confesarle para darle comunión.
Tres penitencias le ha dado, dos chicas y una mayor:
Que me barras el camino desde Sepulcro a León.
Esa penitencia es chica pa la que merezco yo.
Que enciendas un horno `e llamas, te eches al mayor ardor.
Esa penitencia es chica pa la que merezco yo.
Que hagas un cirio de cera, servirás de pabilón.
Ya lo iba a hacer el buen cura, ya lo iba a hacer el señor;
estando haciendo la cera del cielo bajó una voz:
«No hagas el cirio, buen cura, no hagas el cirio, por Dios,
que ya estás pa decir misa y celebrar al Señor».