Muerte ocultada v61

IGR: 0080. Versión: 61. Rima: 8+8 í-a. Hemistiquios 51.

Vilardemilo (ay. Viana del Bollo, p.j. Puebla de Trives, ant. Viana del Bollo, Ourense, España)

Don Pedriño foi á caza    a cazar como solía,
dérall` o mal no camiño    para casa se volvía.
Hágame la cama, madre,    hágamela, madre mía,
hágame la cama, madre,    para la perpetua vida.
No lo digo, no, de chanzas,    que de veras lo decía;
hágame la cama, madre,    hágamela, madre mía
hágame la cama, madre,    para la perpetua vida;
no me lo diga a doña Ana    dentro d`un ano e nun día,
paridiña de tres días    de pena se morreria.
Dígamelo, ay, mi madre,    dígamelo, madre mía,
las mujeres de esta tierra    ¿de qué tiempo van a misa?
Unas van de tres semanas    y outras van de quince días,
tú, por ser a miña nora,    irás nun ano e nun día.
Dígamelo, ay, mi madre,    dígamelo, madre mía,
todas eran á decir:    
«Dios bendiga la vïuda,    ¡cómo viene florecida!»
¿Por qué me chaman vïuda,    pues eu un marido tina?
Cálate tú, miña nora,    cálate tu, miña vida,
a caza que tu comías,    de teu marido che viña.
Dígamelo, ay, mi madre,    dígamelo, madre mía,
¿de quén son aquelas fachas    qu`arden en nuestra capilla?
Ay, que son de teu marido,    que nel alma che quería.
Voces daba, ay, doña Ana    voces daba que fería.
Bajara una voz del cielo    de esta manera decía:
Dios che console, doña Ana,    que d`aiquí non che podía.
Botóull` o brazo direito,    e pr` o ceio la subira.

Bibliografía:
Recitada por Dominga González. Recogida por Alfonso Hervella Courel, 1909. (Archivo: AMP; Colec.: Hervella, A.(M. Goyri-R. Menéndez Pidal)). Publicada en RTLH 12 (1984-1985), p. 143, nº 103: 20R4.