IGR: 0080. Versión: 60. Rima: 8+8 í-a. Hemistiquios 36.
San Mamed (ay. Viana del Bollo, p.j. Puebla de Trives, ant. Viana del Bollo, Ourense, España)
Don Berso foi a la caza, a cazar como solía,
vio la muerte nel camino, pra su casa se volvía.
Hágame la cama, madre, hágame la cama mía,
hágame la cama, madre, cama de perpetua vida;
e no me lio diga a doña Ana, hasta nun ano e nun día.
Dígamelo usted, mi madre, dígamelo, suegra mía,
las mujeres de esta tierra ¿qué hábito llevan a misa?
Unhas van de seda blanca y autras van de seda fina;
e tú, por ser miña nora, de negro ben parecías.
Dígamelo usted, mi madre, dígamelo, suegra mía,
¿por qué me llaman vïuda, pues yo marido tenía?
Éranche as malas lenguas, que marmurar te querían.
Dígamelo usted, mi madre, dígamelo, suegra mía,
¿de quién son aquellas fachas, que arden en nuestra capilla?
Éranche de don Berso, qu`eu nel alma lle quería.
Voces daba doña Ana, voces daba que feria.
Viniera una voz del cielo, de esta manera decía:
Dios te console, doña Ana, que eu ahora non podía.