IGR: 0075. Versión: 127. Rima: á-a. Hemistiquios 67.
El Entrego (parr. Linares, ay. San Martín del Rey Aurelio, p.j. Laviana, Asturias, España)
Un rey tenía tres hijas,
de oro las vestía y de plata las calzaba.
Un día estando a la mesa, para una se miraba.
Delgadina, Delgadina, tú has de ser mi enamorada.
No lo quiera Dios del cielo, ni la Virgen soberana,
que yo enamorada sea del padre que me engendrara.
El padre que oyó esto en un cuarto la encerrara;
no le da el padre a comer más que comida salada,
no le da el padre a beber más que agua salmoriada.
Allí la tuvo dos años en sin probar gota de agua.
Al cabo de los dos años se ha asomado a la ventana;
ha visto a las sus hermanas en Grao jugando a la barra.
Hermanas, porque lo seis, me daréis un jarro de agua,
que el alma tengo en alivio, y el corazón se me arranca.
Hermana, bien te lo diera,
si no fuera el rey tu padre que la vida nos quitara.
Delgadina, Delgadina, se ha asomado a la ventana,
ha visto a las sus amigas traer un jarito de agua.
Amigas, porque lo seis, me daréis un jarro de agua,
que el alma tengo en alivio y el corazón se me arranca.
Quítate de ahí, bribona, quítate de ahí, malvada,
si el rey tu padre lo sabe, la vida nos tien jugada.
Delgadina, Delgadina, se ha asomado a la ventana,
ha visto al rey su padre sentado a la puerta ` casa.
Mi padre, porque lo es, me dará un jarrito de agua,
que el [alma tengo en alivio y el corazón se me arranca].
Hija, yo bien te la diera si cumplieras la palabra.
Padre, yo la cumpliré, sólo por beber del agua.
El padre que oyó esto manda que le lleven agua;
unos van con jarros de oro y otros con jarros de plata,
y a las seguidos que iban Delgadina va finada.
La cama de Delgadina llena de ángeles estaba,
y en el medio una paloma que a Virgen semellaba.
La cama del rey su padre llena de cuerpos estaba,
y en el medio un cuerpachón que al demonio semellaba.