IGR: 0075. Versión: 126. Rima: á-a. Hemistiquios 66.
Castrillón (ay. Castrillón, p.j. Avilés, Asturias, España)
Tres hijas tenía el rey todas tres eran delgadas,
la más delgadina de ellas su padre se enamoraba,
y la encerró en un cuarto que tenía cuatro ventanas
y le daba de comer carne de vaca salada
y le daba de beber la zuma de una naranja.
Delgadina con gran sed se asomaba a una ventana,
allí vio a sus hermanitos jugando el oro y la plata:
Por Dios les pido, hermanitos, por Dios y la Virgen santa,
que me deis para beber una jarrita con agua.
No te la damos, Gadina, no te la damos, Delgada,
si nuestro padre lo sabe la vida nos tien jurada.
Delgadina con gran sed se asomó a otra ventana
y allí vio a sus bermanitas lavándose en agua clara:
Por Dios les pido, hermanitas, por Dios y la Virgen santa,
que me deis para beber una jarrita con agua.
No te la damos, ladina, no te la damos, Delgada,
si nuestro padre lo sabe la vida nos tien jurada.
Delgadina con gran sed se asomaba a otra ventana
y allí vio a su madre sentada en sillón de plata:
Por Dios le pido, mi madre, por Dios y la Virgen santa,
que me dé para beber una jarrita con agua.
No te la doy, Delgadina, no te la doy, perra mala,
que por causa de ti estoy siete años mal casada.
Delgadina con gran sed se asomó a otra ventana
y allí vio a su padre preparado para ir caza:
Por Dios le pido, mi padre, por Dios y la Virgen santa,
que me de para beber una jarrita con agua.
Sí te la doy, Delgadina, si me cumples la palabra.
La palabra sí la cumplo aunque sea de mala gana.
Siete hijos tenía el rey todos iban a por agua,
el que más pronto viniese tenía la España ganada.
La cama de Delgadina de ángeles está rodeada
y la cama de su padre de demonios atacada.