IGR: 0075. Versión: 128. Rima: á-a. Hemistiquios 60.
Modino (ay. Cistierna, p.j. Cistierna, ant. Riaño, comc. Cistierna, León, España)
Tres hijas tenía el Rey todas tres como una plata;
la más chiquitita de ellas Delgadina se llamaba.
Delgadina, Delgadina, tú has de ser mi enamorada,
si no lo hicieras así, en un cuarto te encerrara.
No lo querrá Dios del cielo, ni la Virgen soberana,
que casen padres con hijas nacidas de sus entrañas.
¡Altos, altos, los mis pajes!, y a Delgadina encerrarla
arriba en aquella sala que tiene cuatro ventanas.
Y la comida ha ser poca y dársela bien salada
y de quince en quince días darla una gota de agua.
Y a otro día de mañana se asomara a una ventana,
vía las sus hermanitas bordando paños de Holanda:
Hermanas de la mi vida y hermanas de la mi alma,
por él que murió en la cruz, me deis una gota de agua.
Quítate de ahí, Delgadina, cara de mala cristiana,
que no quisiste hacer lo que el rey tu padre manda.
A otro día la mañana se asomara a otra ventana,
vía los sus hermanicos estar jugando a la barra:
Hermanos de la mi vida, hermanos de la mi alma,
por él que murió en la cruz, me deis una gota de agua.
Quítate de ahí, Delgadina, cara de mala cristiana,
que no quisiste hacer lo que el rey tu padre manda.
A otro día la mañana se asomara a otra ventana,
vía a su madre la reina y en silla de oro sentada:
¡Ay! madre de la mi vida, ¡ay! madre de la mi alma,
por él que murió en la cruz, me dé usted una gota de agua.
Quítate de ahí, Delgadina, cara de mala cristiana,
que no quisiste hacer lo que el rey tu padre manda.
Se metía para dentro y se encerraba en la sala
y en altas voces decían Adiós, Virgen soberana.