IGR: 0075. Versión: 118. Rima: á-a. Hemistiquios 90.
Sama de Grado (ay. Grado, p.j. Grado, ant. Pravia, Asturias, España)
El buen rey tenía tres hijas, todas tres como una plata,
la más hermosina de ellas Delgadina se llamaba.
Su padre le dijo un día: Tú has de ser mi enamorada.
No lo quiera el Rey del cielo, ni la Virgen soberana,
que yo enamorada sea del padre que me engendrara.
Agarróla por el brazo en un cuarto la encerrara,
en sin ver el sol ni luna ni claridad de mañana.
No le daban de comer si no es cosa muy salada,
no le daban de beber si no es agua de retama.
Al cabo de los siete años se abrieron cuatro ventanas.
Delgadina con gran sede a la una se arrimara;
avistara a sus hermanas lavando panos de Holanda:
Hermanas, por ser hermanas, por Dios y la Virgen santa,
me dieras un goto de agua;
aquí me muero de sede a Dios que voy dar el alma.
No te la doy, Delgadina, no te la damos, Delgada,
si el rey mi padre lo sabe mi vida será quitada.
Delgadina con gran sede a la otra se arrimara,
avistara a sus hermanos labrando trigo y cebada.
Hermanos, por ser hermanos, por Dios y la Virgen santa
me dieras un goto de agua;
aquí me muero de sede a Dios que voy dar el alma.
No te la doy Delgadina, no te la damos, Delgada,
si el rey mi padre lo sabe mi vida será quitada.
Delgadina con gran sede a la otra se arrimara;
avistara a la su madre en silla de oro sentada:
Madre, por ser mi madre, por Dios y la Virgen santa,
me dieras un goto de agua;
aquí me muero de sede a Dios que voy dar el alma.
No te la doy Delgadina, no te la daré, malvada,
ya siete años, van para ocho, que por ti estoy mal casada.
Otros tantos hay que estoy en este cuarto encerrada
en sin ver el sol ni luna ni claridad de mañana.
Delgadina con gran sede, a la otra se arrimara;
avistara al rey su padre en silla de oro sentado:
Mi padre, por ser mi padre, por Dios y la Virgen santa,
me dieras un goto de agua;
aquí me muero de sedo a Dios que voy dar el alma.
Sí te lo doy Delgadina, sí te lo daré, Delgada,
sí te lo doy, Delgadina, si me cumples la palabra.
La palabra cumpliréla, aunque sea de mala gana.
Siete criados tenía, todos los mandó por agua;
unos con jarritos de oro, otros con jarros de plata.
El primero de viniere su reinado le mandara,
el segundo que viniere Delgadina ya finara.
pol alma de Delgadina que por los cielos entrara.
¡Nuestra Señora me valga y la Virgen Soberana!