Delgadina v119

IGR: 0075. Versión: 119. Rima: á-a. Hemistiquios 81.

Luarca (ay. Luarca, p.j. Luarca, Asturias, España)

El rey tenía tres hijas    todas tres como la plata,
la más chica de ellas    Delgadina se llamaba.
Un día comiendo en la mesa    su padre la reparaba:
¿Por qué me repara, padre?,    ¿por qué tanto me repara?
Delgadina, Delgadina,    tú has de ser mi enamorada
No lo quiera Dios del cielo,    ni la Virgen soberana,
que yo fuera enamorada    del padre que me engendrara.
Y su padre que tal vio    n`un cuarto mandó cierrarla.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
de comer cecina salada    y de beber agua de estanca.
Delgadina con gran sede    se asomó a una ventana,
ha visto las sus hermanas    lavando en fuente clara:
Hermanas, por ser hermanas,    dádeme una sede de agua,
que el corazón se me arrenca    a Dios voy entregar l`alma.
Ni te la doy, Delgadina,    ni te la doy, mi hermana;
si el rey mi padre lo sabe    nuestra vida será poca y mala.
Delgadina con gran sede    se asomó a otra ventana,
ha visto los sus hermanos    jugando el oro y la plata:
Hermanos, por ser hermanos,    denme una sede de agua,
que el corazón se me arrenca,    a Dios voy a entregar l`alma.
Ni te la doy, Delgadina,    ni te la doy, mi hermana,
si el rey mi padre lo sabe    nuestra vida será poca y mala.
Delgadina con gran sede    se asomó a otra ventana,
ha visto a su madre    sentada en silla de plata:
Madre, por ser mi madre,    deme una sede de agua,
que el corazón se me arrenca,    a Dios voy a entregar l`alma.
No te lo doy, mi hija,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
que por causa de ti estoy    ha siete años mal casada.
Delgadina con gran sede    se asomó a otra ventana,
ha visto al rey su padre    preparado para ir a caza:
Padre, por ser mi padre,    deme una sede de agua,
que el corazón se me arrenca    a Dios voy a entregar l`alma.
Sí te lo doy, mi hija,    si me cumples la palabra.
La palabra cumpliréla    si la Virgen me lo manda.
Siete criados que tenía    todos los mandó por agua,
unos con jarros de oro    y otros con jarros de plata.
El primero que viniese    siete ducados ganaba;
el primero que vino,    Delgadina ya finara.
La cama de Delgadina    rodeada do ángeles estaba
y la del rey su padre    el diablo se encoronaba
y la de su madre    una serpiente enroscada.

Bibliografía:
Recitada por Isidora Cano y Riesgo. Recogida en 1920. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en Gutiérrez Estévez 1981, II, p. 46 [00057].