IGR: 0075. Versión: 11. Rima: á-a. Hemistiquios 65.
Pajares del Fresno (ay. Fresno de Cantespino, ant. Pajares del Fresno, p.j. Sepúlveda, ant. Riaza, Segovia, España)
Un rey moro tenía una hija que Delgadina se llamaba.
Un día estando comiendo su padre la miraba.
¿Qué me mira usted, padre mío, qué me mira usted, padre de mi al ma?
¿Qué quieres que te mire? Que vas a ser mi enamorada.
No quiero ser madre, ni madrastra de mis hermanas.
Y al oir esto su padre en un cuarto la encerraba.
La daba de comer hieles y carnes muy saladas,
y la ha dado de beber hieles muy amargas.
Y un día Delgadina ya se asoma po` una ventana
donde sus hermanas a la pelota jugaban.
`Manas, por ser hermanas, traerme una jarra de agua,
que la vida es corta y el aliento se me acaba.
No te damos agua
porque si lo supiera padre, la cabeza nos cortara.
Al otro día siguiente se asoma a la otra ventana
donde sus hermanos al balón jugaban.
Hermanos, por ser hermanos, trairme una jarra de agua,
que la vida es muy corta y el aliento se me acaba.
Que al oir esto sus hermanos: No podemos traer el agua,
que si lo supiera tu padre, la cabeza nos cortara.
Al darse la otra media vuelta donde su madre sentada estaba.
Madre, por ser mi madre, traime una jarra de agua,
que la vida es muy corta y el aliento se me acaba.
Hija mía, no te doy el agua
porque si lo supiera tu padre, la cabeza me cortara.
Y se da otra media vuelta donde su padre sentado estaba.
Padre, por ser mi padre, traígame una jarra de agua,
que la vida y es mu` corta y el aliento se me acaba.
Quítate, hija, de ahí, quítate, perra malvada,
que por no querer casarte conmigo enamorada.
Y al oir estas palabras Delgadina se murió.
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El cuerpo de Delgadina de ángeles está rodeada
y el de su padre y su madre de culebras enroscadas.