Delgadina v12

IGR: 0075. Versión: 12. Rima: á-a. Hemistiquios 97.

Fresno de Cantespino (ay. Fresno de Cantespino, p.j. Sepúlveda, ant. Riaza, Segovia, España)

Un rey tenía tres hijas,    las tres como la plata,
y la más pequeña    Delgadina se llamaba.
Y un día estando comiendo    su padre la remiraba.
Di`ame usté rey padre, por qué me mira.    Yo no te miro nada,
que antes de ponerse el sol    has de ser mi enamorada.
No quiera el Señor del cielo    ni la Virgen soberana.
Delgadina, Delgadina,    muy triste y apresurada,
la mete en un cuarto oscuro    donde no se veía nada.
Si pide de comer,    dairla sardinas saladas,
si pide de beber,    dairla agua de pescada.
Delgadina, Delgadina,    muy triste y apresurada,
da la vuelta al corredor    y acercate a una ventana,
con las gotas que ella echaba    toda la sala regaba,
con el pelo que tenía    toda la sala barría.
Delgadina, Delgadina,    muy triste y apresurada,
da la vuelta al corredor    y acercate a una ventana,
cuando a su` hermanitas vio    como a los dedos juebaban.
Hermana, por ser hermana,    traime una jarra de agua.
Y anda ahí, Delgadina,    y anda de ahí, perra mala,
yo no te puedo traer agua    
porque no has querido cumplir    la palabra que el rey mandaba;
si el padre, el pa` rey supiera,    la cabeza nos cortaba.
Delgadina, Delgadina,    muy triste y apresurada,
con las gotas que ella echaba    toda la sala regaba,
con el pelo que tenía    toda la sala barría,
Delgadina, Delgadina,    muy triste y apresurada,
da la vuelta al corredor    y a acercarse a una ventana,
cuando a su` hermanitos vio    con balón de oro juebaban.
Hermanos, por ser hermanos,    traírme una jarra de agua.
traigo la vida en un hilo    y la alma me se acaba.
Anda de ahí, Delgadina,    y anda de ahí perra mala,
que no has querido cumplir    la palabra que el rey padre mandaba;
si el rey padre lo supiera,    la cabeza nos cortaba.
Delgadina, Delgadina,    mu` triste y apresurada,
con las gotas que ella echaba    toda la sala regaba,
con el pelo que tenía    toda la sala barría.
Delgadina, Delgadina,    muy triste apresurada,
da la vuelta al corredor    y a acercarse a una ventana,
cuando a sus padres    vio como reyes paseaban.
Mi padre, por ser mi padre,    traime una jarra de agua,
traigo la vida en un hilo    y la alma me se acaba.
Yo no te puedo trair agua    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Mi palabra está cumplida    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Traila la jarra de agua,    no se la traigas de oro,
tráisela de cristal fino    para que alegre su alma.
Al subir las escaleras    Delgadina espiró,
los ángeles la tenía[n]    y la Virgen la amortajaba.
La cama de sus hermanas    de cuchillos y navajas rodeada,
la cama de sus hermanos    de alfileres arrodeada,
la cama de sus padres    de serpientes arrodeada.

Bibliografía:
Recitada por Jacinta García Alonso (79a). Recogida por Diego Catalán, Mª Teresa Cillanueva, Gabriel Fraile y Therese Meléndez, 1982. (Archivo: ASOR; Colec.: Encuesta SEGOVIA 82; cinta: 6.3-7.1/B-09). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.