IGR: 0049. Versión: 167. Rima: á. Hemistiquios 50.
Villalpando s. l. (p.j. Villalpando, Zamora, España)
Paseaba un condelino la mañana de San Juan,
fue a dar agua a su caballo a la orillita del mar.
Mientras el caballo bebe él cantaba este cantar.
Camisita, mi camisa, ¿quién te pudiera lavar?,
lavarete, retorcete, tenderete en el rosal.
La reina le esta escuchando desde su palacio real.
Hija, canta la sirena la sirena de la mar.
No es la sirenita, madre, que es la sirenita tal,
es el hijo del conde Lino que por mis amores va.
Si por tus amores viene yo le mandaré matar.
Madre, si usted lo matare juntos nos han de enterrar.
Al otro día siguiente juntos les van a matar,
el hombre que les mataba no cesaba de llorar.
Al otro día siguiente juntos les van a enterrar;
a él, como a hijo de conde, le entierran junto al altar,
a ella, como hija de reina, un poquito más atrás.
Ella se volvió una fuente, él se volvió un manantial;
su madre de que lo supo luego les mandó tapar.
Ella se volvió un olivo, él se volvió un olivar;
la reina de que lo supo luego les mandó cortar.
Ella se volvió paloma, él se volvió un pichón real;
su madre de que lo supo luego les mandó matar.
Ella se volvió una garza, él se volvió un gavilán;
la garza, que es más ligera, de un vuelo pasó la mar,
y el gavilán, que es más torpe, de dos la vino a pasar.
Notas: Manejamos dos copias remitidas a R. Menéndez Pidal en 1913 y 1915; vv. 1-5 no transcritos en la copia a lápiz que parece original; -6 en la copia a lápiz omite el segundo hemistiquio, escribiendo sólo:etc… No sabemos de dónde precede este comienzo de la copia en limpio. -8b que (sic); -9a escrita entre paréntesis: D. Fernando.