IGR: 0023. Versión: 86. Rima: í-o. Hemistiquios 60.
Otero de Bodas (Zamora, España)
Gerineldo, Gerineldo, Gerineldito pulido,
¡quién te pillara en mi cuarto tres horas a mi albedrío!
Como soy vuestro criado, señora, os burláis conmigo.
No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo.
Diga usted, la gran señora, a qué hora se lo he prometido.
A las diez se acuesta el rey, a las doce está dormido,
a las doce aquí te aguardo, Gerineldo en el castillo.
Al subir de la escalera Gerineldo dio un suspiro.
¿Quién es ese buen hombre, quién es ese el atrevido?
Soy Gerineldo, señora, que vengo a lo prometido.
Lo ha cogido por la mano, en su cama lo ha metido;
se besaron, se abrazaron y se quedaron dormidos.
A eso de la medianoche su padre los ha sentido;
llamara por sus criados, ninguno le ha respondido;
llamara por Gerineldo, le ha sucedido lo mismo.
Se fuera a la cama de ellos, los ha encontrado dormidos.
¿Cómo mato a Gerineldo, si lo he criado desde niño;
cómo mato yo a la infanta, si es hija de mi cariño?
Puso la espada en el medio pa que sirva de testigo.
Gerineldo, Gerineldo, mi padre nos ha sentido.
¿Dónde marcharé yo ahora donde no sea conocido?
Marcharé por esos montes a cortar rosas y lirios.
¿Dónde vienes, Gerineldo, tan branco y descolorido?
Vengo de por esos montes de cortar rosas y lirios,
la rosa de más fragancia la color me la ha comido.
¿Me negarás, Gerineldo, que con la infanta has dormido?
Yo no lo niego, mi rey, que ella se me ha ofrecido.
Te digo que dende ahora ella esposa y tú marido.
Tengo hecho juramento a la Virgen de la Estrella
de no casarme con dama que haya dormido con ella.