Testamento de Tomás Mardones v2

IGR: 5132. Versión: 2. Rima: é-o. Hemistiquios 204.

Coihueco (Ñuble, Chile)

Atención, noble auditorio;    todos quítense el sombrero,
que me hallo en disposición    de abandonar lo terreno,
y para morir tranquilo    quiero hacer mi testamento,
porque al que muere intestado    el cura le saca el texto.
Sírvanme, pues, de testigos    todos, y escuchen atentos.
En nombre del Creador    de toda la tierra y cielo,
sepan cuantos esta carta    vieren de mi testamento,
como yo, Tomás Mardones,    natural de aquí este pueblo
que llaman de Santa Cruz,    o Colchagua, qu` es lo mesmo,
hijo fui de don Domingo    Mardones, que hasta lo siento,
y de Fidelicia Ahumada,    a quien Dios tenga en su reino.
Ítem, declaro que fui    casado y velado a un tiempo;
no declaro ningún hijo,    porque hasta hoy no los tengo,
ni siquiera naturales,    porque no he sido par` ello.
Voy a referir ahora    cómo fue mi casamiento.
En busca de buena esposa    me fui a tierra de unos lesos,
donde me creyeron rico    y mozo de gran talento.
La novia salió muy beata,    yo aparentaba lo mesmo,
hasta tenerme por santo,    según mostraba mi arreglo.
Hacía de tripas guatas,    y quebrando de mi genio,
hablaba de cosas altas    y de grandezas del cielo,
entreverando a la vez    mucha grasa, charqui y sebo,
para probar qu` en mi tierra    tenía buenos potreros,
bastantes reses de engorda    y muy hermosos carneros.
Les refería además    ser yo muy buen mensurero
A todas estas mentiras    m` escuchaban muy atentos,
y decían: –No es capaz    perder a este caballero,
y logremos la ocasión,    que habrá bajado del cielo.
[Otras veces exclamaban]    muy alegres y contentos
¡Oh, qué niña tan feliz;    ojalá le salga cierto!
Me hacían ponches en ron,    qu` en verdad eran muy buenos;
yo tan sólo los probaba,    `aunque mi ansioso guargüero
se los deseaba tragar,    pues lo tenía muy hecho
a beber en Santa Cruz    a cántara y vaso lleno.
Por último, se llegó    el deseado casamiento.
Siempre ayuné el primer día,    el segundo y el tercero,
pero el cuarto comencé    a acordarme de mis tiempos.
Así que acabó la boda    y los parientes se fueron,
dije: –¡Aquí sí qu` es la mía!    y pregunté por un cuero.
Mandé buscar una arroba    mas, no llegando tan luego,
hice ensillar mi caballo    y me fui donde un fondero.
Díjele: –¡Amigo, que me ardo,    ponga cuatro vasos llenos,
mándeme guardar mi avío    y, juntamente, el secreto!
Allí m` estuve tres días    sin mirar al sol ni al cielo.
Mi pobre esposa, afligida,    soñaba que yo era muerto;
después decía: –¡Ojalá    me hubiera salido cierto
aquel sueño, pues que ya    no estaría padeciendo!
Por fin, murió mi mujer,    y debe estar en el cielo,
porque cuatro años cabales    se los pasó en sufrimientos.
Pero me parece que    todos los llevó en descuento
de sus culpas, y al morir    se fue derechito al cielo,
y estoy seguro que allá    me lo estará agradeciendo.
Si alguna joven hubiese    que quiera ganar el cielo,
que se aproveche, pues que    si d`ésta escapo y no muero,
no tiene más que venir    y decírmelo con tiempo.
Ella sufrirá en el mundo    sus angustias y tormentos,
qu` es grande felicidad    no visitar el infierno,
mucho más cuando esta vida    sólo nos dura un momento,
y la mujer, como es débil    y de menos sufrimiento,
debe padecer aquí    para asegurar el cielo,
porque no es capaz que sufra    el purgatorio un momento.
Ítem, declaro mis bienes,    que son unos instrumentos
de medir y con los cuales    mensuré muchos terrenos.
Consisten en una cuerda    que de largo tiene un tercio,
y no tienen que tasarla,    pues me costó siete y medio,
es firme, porque tiradas    ha aguantado con extremo;
una plancheta de palo,    qu` es la que pongo en el suelo
para figurar los planos,    aunque no queden muy buenos.
Dejo también cuatro lápices    y dos compases de acero,
con sus trípodes y escalas    y sus tornillos de fierro.
Ítem, declaro una hacienda,    qu` es de muy lindos terrenos,
desde mar a cordillera,    con muchos animalejos,
como ser leones, guanacos,    y algunos zorros entr` ellos.
Ítem, declaro que á, nadie    ningún cuartillo le debo,
porque siempre fui feliz,    que nadie me prestó medio,
no por dejar de pedirles,    pues eso siempre lo he hecho,
mas tal vez por caridad    que los hombres me tuvieron,
y no me quisieron ver    condenado a estar debiendo
a cada santo una vela    y al diablo un velón de a medio.
Ítem, a mis albaceas    mando que con grande arreglo
formen pronto el inventario    d` estos caudales que dejo
y que de todos mis bienes,    según previene el derecho,
se haga un cómputo total    para sacar quinto y tercio;
entreguen el quinto al cura    íntegro, sin faltar medio,
para que los distribuya    en mi funeral y entierro.
Que se haga entierro mayor    con todo acompañamiento,
y se busquen sacerdotes    hasta enterar el completo
que corresponde a cruz alta,    y se pague con dinero.
Ítem, mando se repartan,    desde mi fallecimiento,
todos por iguales partes,    d` estos últimos consejos:
es el primero, que goce    todo el que tenga dinero,
que beba, juegue, enamore,    qu` es aprovechar el tiempo;
y el segundo es, que ninguno    deje algo para su entierro,
porque, a más de no enterrarlo,    pelearán por sobre el cuerpo,
chuparán en el velorio,    y dirán: –¡El muerto es muerto!
Yo ¡gracias a Dios! ninguna    cosa que valga, les dejo,
y por esta circunstancia    muero tranquilo y contento,
pues lo que otros tontos dejan    yo lo despaché con tiempo.
No queda arenga ninguna,    porque tampoco las lego,
ni tendrá ningún ocioso    que removerme los huesos,
y decir entre sus gritos:    ¡Toma, ratón cicatero,
que fuiste mártir del diablo    y ahora estás padeciendo!. . .

Otros datos:
Notas de V. C. : -16b lesos: necios; -20a guatas: barriga; ddl mapuche huata, panza; -22b charqui: tasajo, cecina; -24ar. de engorda: reses de engorda: animal de engordar es, en Chile, el bovino cebón destinado al abasto. Precedido de artículo, el sustantivo engorda tiene valor de colectivo: la engorda, una engorda, designan un número considerable de los animales dichos. (Vide Román, Diccionario. ); -25b s. y m. b. mensurero: por mensurador. El primero, que trasciende a despectivo, debió de aplicarse a los mensuradores legos, para distinguirlos de los que tenían el título de tales; -27a capaz tiene en este caso el significado de posible. Ocurre esto cuando modifica a la forma verbal es, y ésta trae por sujeto una proposición acarreada por el que anunciativo: "Es capaz que lo mate", "Es capaz que no venga", por "es posible . . . . " etc.; -32b guargüero: garguero; -33bEstar trecho. . . (á una cosa, en un lugar, con una persona), significa en Chile estar acostumbrado. A nuestras criadas no se les caen de la boca frases como éstas: "Estoy muy hecha en esta casa", "No estoy hecha, no me hago, no puedo hacerme . . . .; -40a arroba: El vino se mide aún en Chile por arrobas; -41b fondero: fondista; -43a avío: montura, 2ª acepción; -64b tercio: La tercera parte de una cuadra, probablemente; -65b siete y medio: siete y medio reales, tal vez; -74b cuartillo y -75b medio: en nuestro antiguo sistema monetario el pesovalía 8 reales; el cuatro (nombre popular de esta moneda), 4 reales; la peseta, 2 reales, el real, 12. 5 centavos; el medio (nombre popular de esta moneda, . 5 real y el cuartillo la cuarta parte de un real. Cuando se adoptó el sistema decimal, continuaron circulando las monedas antiguas durante mucho tiempo, y entonces el real, si no se pagaba en su moneda, valía prácticamente 12 centavos, así como 6 el medio y 3 el cuartillo. Por lo que hace a las denominaciones, la gente del campo usa indistintamente la antigua y la moderna, pero siempre que cuenta en reales, no pasa de veinte. ntre las personas cultas, subsiste la costumbre de decir que una cosa vale doce reales o veinte reales, en vez de "1. 50 o "2. 50; -79b velón: El velón era una vela de sebo mayor que las comunes. Valía un medio; las velas importaban un cuartillo; -95a chupar por beber, es muy común; -95a velorio:Velación de un difunto, de cuerpo presente, especialmente niños menores de siete años. (Echeverría y Reyes, Voces usadas en Chile). En los velorios de niños, velorios de angelitos, la criatura, de pie o sentada y vestida con sus mejorea galas de viva, se coloca en un altarito guarnecido de tules, flores y velas. En algunos pueblos del sur de Chile se acostumbraba antes, no sé si ahora, adornar la cara del niño con cincos nuevos (monedas de plata de valor de cinco centavos que no habían circulado), o con esas obleas multicolores que servían para pegar los sobres. No es raro que la fiesta, que comienza siempre muy honestamente con cantos a lo divino y el baile de las lanchas, degenere en escandalosa bacanal, cuándo el quema`o (aguardiente con agua y azúcar tostada) que se da a los concurrentes para combatir el frío, prodigado con exceso, acaba por subírseles a la cabeza. La fiesta del velorio del angelito tiene su fundamento en la creencia popular de que "a los niños no debe llorárseles, porque es quitarles la glori". Esta copla de velorio lo dica muy bien: No lloréis, madres amables, / aunque les tengáis amor: //se entristece el angelito, / se enoja Nuestro Señor. //; -99a arenga: En este lugar tiene el significado de litigio, contienda judicial. Se emplea más comúnmente en el sentido de "disputa, pendencia o contienda de palabras" que le da Román, (vide Diccionario).

Comentario de V. C. : La popúlaridad que alcanza en Chile elromance del Testamento de don Tomás Mardones, me mueve a transcribir íntegramente esta nueva versión, que contiene variantes de importancia. Algún día tendré oportunidad de publicar otros versos que he recogido de este inquieto é ingenioso huaso de Colchagua, que, según decía uno de mis informantes, "no se las calló a nadie", ni a él mismo, pues de él y los suyos dijo: Por lo Mardones soy tonto, / por lo Paredes soy guapo,//por lo Chacón soy paciente, / y por lo Ahumada, mulato. // La variante antes transcripta lleva en esta colección el número 147.

Bibliografía:
Recogida por Armando Sanhueza L., entre 1900 y 1912 (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 164 (B), pp. 557-564.