IGR: 0020. Versión: 10. Rima: í-a. Hemistiquios 72.
Paradela del Bolo (ay. O Bolo, p.j. Pobra de Trives, ant. Viana do Bolo, Ourense, España)
¡Válgame Santa Ana, valga, sagrada Virgen María!,
si hombre que a mujeres llega, si se le perdonaría.
No siendo prima ni hermana, perdón para ti habería.
¡Ay, triste de mí, cuitado, que esa es la desgracia mía,
que he deshonrado una hermana y una prima que tenía!
Vete con Dios, penitente, que absolverte non podía.
Bajara una voz del cielo, de esta manera decía:
¡Absuélvelo, confesor, absuélvelo por tu vida,
y dale de penitencia a según lo merecía!
Tres penitencias te doy, escoge la que querías;
si te quies meter n`un horno, leña yo te la pondría.
En el horno non, señor, que luego me quemaría.
Si te quieres hacer vela, yo pábilo te pondría.
Yo la vela non, señor, que luego me quemaría.
Encima de aquella cuesta hay una cueva muy fría,
si te quieres meter n`ella, camino te enseñaría.
En la cueva sí, señor, que es lo que me convenía.
Enriba del monte alto hay una cueva metida,
no medio de aquella cueva hay una serpiente viva;
siete varas tien de largo, siete de cola tendida.
A cosa de medianoche, capellán a verlo iba:
¿Cómo te va, penitente, con tu mala compañía?
Bien me va, gracias a Dios, mellor que eu o merecía;
de la rodilla pa abajo no más que huesos tenía,
de la rodilla pa arriba luego me comenzaría.
A cosa de mediodía capellán allí volvía:
¿Cómo te va, penitente, con tu mala compañía?
Bien me va, gracias a Dios, mellor que eu o merecía;
de la cintura pa abajo no más que huesos tenía,
ahora me va al corazón que es lo que más me dolía.
A cosa de medianoche penitente bien se oía:
Adiós, adiós, confesor, que se me acaba la vida.
Adiós, adiós, penitente, Dios vaya en tu compañía.
Todas las campás del monte, todas tocan a alegría.
Unos dicen: «¿Qué será?»; otros dicen: «¿Qué sería?»