Penitencia del rey don Rodrigo v9

IGR: 0020. Versión: 9. Rima: í-a. Hemistiquios 116.

España

Después que el rey don Rodrigo    a España perdido había,
íbase desesperado    por donde más le placía.
Métese por las montañas,    las más espesas que había,
porque no lo hallen los moros    que en su seguimiento iban.
Topado ha con un pastor    que su ganado traía,
díjole: –¿Dime, buen hombre,    lo que preguntar quería:
si hay por aquí poblado    o alguna casería
donde pueda descansar,    que gran fatiga traía?
El pastor respondió luego    que en balde la buscaría,
porque en todo aquel desierto    sola una ermita había
adonde estaba un ermitaño,    que hacía muy santa vida.
El rey fue alegre de esto    por allí acabar su vida.
Pidió al hombre que le diese    de comer, si algo tenía.
el pastor sacó un zurrón,    que siempre en él pan traía;
diole d` él y de un tasajo    que acaso allí echado había
El pan era muy moreno,    al rey muy mal le sabía;
las lágrimas se le salen,    detener no las podía
acordándose en su tiempo    los manjares que comía.
Después que hubo descansado    por la ermita le pedía;
el pastor le enseñó luego    por donde no erraría.
El rey le dio una cadena,    y un anillo que traía:
joyas son de gran valer    que el rey en mucho tenía.
Comenzando a caminar,    ya cerca el sol se ponía,
llegado es a la ermita    que el pastor dicho le había.
Él, dando gracias a Dios,    luego a rezar se metía;
después que hubo rezado    para el ermitaño se iba;
hombre es de autoridad,    que bien se le parecía.
Preguntóle el ermitaño    cómo allí fue su venida.
El rey, los ojos llorosos,    aquesto le respondía:
El desdichado Rodrigo    yo soy, que rey ser solía.
Vengo a hacer penitencia    contigo en tu compañía;
no recibas pesadumbre    por Dios y Santa María.
El ermitaño se espanta,    por consolallo decía:
Vos cierto habéis elegido    camino cual convenía
para vuestra salvación,    que Dios os perdonaría.
El ermitaño ruega a Dios    por si le revelaría
la penitencia que diese    al rey que le convenía.
Fuéle luego revelado    de parte de Dios un día
que le meta en una tumba    con una culebra viva
y esto tome en penitencia    por el mal que hecho había.
El ermitaño al rey    muy alegre se volvía:
contóselo todo al rey    cómo pasado lo había.
El rey de esto muy gozoso    luego en obra lo ponía;
métese como Dios manda    para allí acabar su vida.
El ermitaño muy santo    mírale el tercero día.
Dice: –¿Cómo os va, buen rey?    ¿Vaos bien con la compañía?
Hasta ahora no me ha tocado    porque Dios no lo quería.
Ruega por mí, el ermitaño,    porque acabe bien mi vida.
El ermitaño lloraba,    gran compasión le tenía;
comenzóle a consolar    y esforzar cuanto podía.
Después vuelve el ermitaño    a ver si ya muerto había;
halla que estaba rezando    y que gemía y plañía
Preguntóle cómo estaba:    Dios es en la ayuda mía;
respondió el buen rey Rodrigo:    La culebra me comía;
cómeme ya por la parte    que todo lo merecía,
por donde fue el principio    de la mi muy gran desdicha.
El ermitaño lo esfuerza,    el buen rey allí moría.
Aquí acabó el rey Rodrigo,    al cielo derecho se iba.

Otros datos:
Variantes: -3b que vía. Canc. de rom. s. a. y 1500; las más ásperas que había. Tim.; -8b sentía. Tim.; -12a El rey holgárase de ello. Tim.; -13a pastor. Tim.; -14b do la provisión traía. Tim.; -15a diole pan. Tim.; -15b que en él dentro. Tim.; -22a valor. Tim.; -23b ya que el sol se retraía. Tim.; -29b Con vergüenza. Tim.; -40b tenía. Tim.; -42a contóselo por extenso. Tim.; -44a mandó. Canc. de rom. s. a. y 1550; -47a no me ha tocado hasta agora. Tim.; -48a rogad por mí, hombre santo. Tim.; -51b a ver el muerto sería. Tim.; -52a halló. Canc. de rom. s. a., ed. de 1550 y Tim.; -54b La lección de Cervantes (Don Quijote, Parte II. cap. 33 en estos versos es: ya me comen, ya me comen / por do más pecado había.//; -57b Con este verso acaba el texto de Tim.

Bibliografía:
Documentada en 1547 en Silva de 1550, tom. I, f. 47 (Romance de la penitencia del rey don Rodrigo); Canc. de rom. s. a. f. 129; Canc. de rom. 1550, f. 129 y Timoneda, Rosa española (Romance de la penitencia que hizo el rey don Rodrigo). Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 7, vol. I, pp. 21-25 (Del rey don Rodrigo.--IX.).