IGR: 0871. Versión: 3. Rima: á-a. Hemistiquios 50.
Veneros (parr. Campo de Caso, ay. Caso, p.j. Laviana, Asturias, España)
Siendo yo mozu soltero, galán de ceñir la espada,
aventé por esos mundos a buscar la enamorada.
Quiso Dios y mi fortuna que po`l camino la hallara
curiando cabras y ovejas, en un camperín sentada;
y ya que allí la encontré, de aquesta suerte le hablara:
¿Es moza soltera o casada?
Casadina no, por cierto, ni tampocu apalabrada,
mujer de siete maridus y con denguno casada.
De un llau era coja y de otru destericada,
y de un oju llagañosu, y d`otru non vía nada.
Yo la cogí por la mano y pa` casa la llevara,
y a la puerta de casa un grande peu cascara,
que quebró siete farreñus y una cestona en sin asa,
y la metí para dentru
y la senté en un tayuelu a filar como una dama.
Per un llau la remordía, per otru lu estaragaña,
per un llau pie de potru y per otru zangues de araña.
A otru día era domingo, y Dominga se llamaba.
Yo la cogí pola manu y a la iglesia la llevara.
Y a la puerta de la iglesia un grande peu cascara,
que derribó el bonete al cura y al mayuilu a la campana.
Revuélvese el señor cura cola cara muy turbada.
¿Cuála es la gran indecente que de esa suerte se caga?
Levántase Juan Redondu cola montera quemada.
Señor, es la mi mujer, que tien` la huevera quebrada,
que la quebró una gallina de una fuerte piconada.