IGR: 0873. Versión: 1. Rima: á-a. Hemistiquios 52.
Calzada de la Valdería (ay. Castrocalbón, p.j. La Bañeza, comc. Valdería, León, España)
En la ciudad de Tortosa vivía una linda dama,
ni nunca hubiera nacido ni sus padres la engendraran
ni su madre la pariera para ser tan desgraciada.
Dos galanes la pretenden de alta . . . . . . . . .
Uno se llama don Jorge y otro don Juan de Lara.
(El otro fue y la mató.)
Abierto le había el vientre y una criatura saca;
porque estaba aquella niña de nueve meses preñada.
Cogió pala y azadón y en la calle la enterraba;
aquella calle está sola, que por allí nadie pasa.
Don Juan, de que lo supo, cayó muy malo en la cama
de unas fuertes calenturas con otras grandes tercianas.
Llamaron un confesor de San Antonio de Padua.
Cuando lo está confesando
vieron subir por el suelo una culebra muy larga,
que se le subió a la boca y para dentro marchara.
El confesor, con cariño, aún así, le preguntaba:
Mira, hermano, si tienes alguna culpa pasada.
Él le dice que no. Y con esto ya expirara.
S` otro día de mañana
le llevaron a la iglesia entre mucha gente y compaña.
En el medio de la misa el cuerpo se incorporaba:
Atiendan y escuchen todos, no tengan miedo de nada,
que lo que subió a mi boca era el demonio que estaba
a la hora de mi muerte diciéndome que callara,
que el honor de una doncella nunca lo confesara;
mas tuve buena madrina, fue la Virgen Soberana.
Ahora queden con Dios, que el purgatorio me aguarda.