IGR: 0233. Versión: 203. Rima: é-a. Hemistiquios 59.
Parrillas (p.j. Talavera de la Reina, Toledo, España)
En Garganta de la Hoyo siete leguas de Plasencia,
habitaba una serrana metidita en una cueva.
con una vara de pecho, cuarta y media de muñeca,
y una matita de pelo que a los zancajos la llega.
La serrana es cazadora, lleva la cintura llena
de perdices y conejos de tórtolas y cigüeñas.
Cuando tiene gana de hombre se sube para la sierra;
cuando tiene sed de aguas baja para la cueva.
Ha llegado un serranillo a por una carga de leña;
le ha agarrado de la mano, para la cueva le lleva.
No le lleva por camino ni tampoco por vereda,
le lleva por monte oscuro por donde nadie le vea.
Y llegaron a la cueva
Ya trataron de hacer lumbre, de huesos y calaveras;
el serrano le pregunta: ¿Qué clase de leña es ésta?
De los hombres que me como en el centro de esta cueva,
como voy a hacer contigo el día que me convenga.
Ya trataron de hacer cena, pero una buena cena,
de perdices y conejos, de tórtolas y cigüeñas.
Bebe, serranillo, bebe, bebe vino por la calavera,
que puede ser que algún día otro de la tuya beba.
Ya trataron de acostarse, le mandó a cerrar la puerta;
el serrano, como astuto, la ha dejado medio abierta.
Cuando la sintió dormida, roncando como una fiera,
él en silencio se ha echado, se ha echado la puerta afuera.
Siete leguas lleva andadas y sin volver la cabeza,
y cuando ya la volvió, ¡ojalá no la volviera!
porque la sintió venir rugiendo como una fiera,
con una piedra en la honda que pesaba arroba y media.
Con el aire de la china le ha tirado la montera.
Vuelve, serranillo, vuelve, vuelve a la tu montera,
que es de paño fino y bueno, y es lástima que se pierda.
Mis padres me compram otra y si no me estoy sin ella.
Por Dios te pido, serrano, que no descubras mi cueva.
Tu cuva descubriré en cuanto llegue a Plasencia.