IGR: 0233. Versión: 202. Rima: é-a. Hemistiquios 52.
La Iglesuela (p.j. Talavera de la Reina, Toledo, España)
Legua y media de Garganta, siete leguas de Plasencia,
habitaba una serrana metidita en una cueva.
La serrana es cazadora, la cintura lleva llena
de perdices y conejos de tórtolas y arigüeñas.
Al pasar un arroyito, al subir una alameda,
vido venir a un serrano con una carga de leña;
le ha agarrado de la mano, pa la cueva se le lleva.
No le lleva por camino ni tampoco por vereda,
le lleva por altos montes por donde nadie les vea.
A la puerta de la cueva
había montones de sangre, eran montones de arena.
Ya trataron de hacer cena, cena hicieron pero buena,
de perdices y conejos, de tórtolas y arigüeñas.
Ya trataron de acostarse, le mandó a cerrar la puerta;
el serrano, como astuto, la ha dejado medio abierta.
Eso de la medianoche, ya que dormida la encuentra,
se ha echado a la puerta afuera, yo me voy para mi tierra.
Legua y media traigo andada y sin volver la cabeza,
y al pasar un arroyito, y al volver una alameda,
vido venir la serrana brabando como una fiera,
con una china en la honda que pesaba arroba y media.
Con el aire de la china le ha tirado la montera.
Si no es por el tronco `un roble le hace polvo la cabeza.
Vuelve, serranillo, vuelve, vuélvete a por la montera,
que es de paño fino y bueno, y es lástima que se pierda.
Si se pierde que se pierda,
mi madre me compra otra y si no me estoy sin ella.