La serrana de la Vera v162

IGR: 0233. Versión: 162. Rima: é-a. Hemistiquios 62.

Los Aceviños (ay. Hermigua, p.j. San Sebastián de La Gomera, isla de La Gomera, Santa Cruz de Tenerife, España)

Estándose un pastorcillo    un día en Sierra Morena,
viera venir la serrana    brincando de piedra en piedra.
Desafióme pa`luchar,    desafióme y desafiéla;
metióme la zancadilla    dentro de la zancapierna,
ni ella me vencía a mí    ni yo la venciera a ella,
cuando al medio de la lucha    la serrana me venciera.
me agarra por una mano,    y me lleva para su cueva.
Donde al medio del camino    vide allá unas cruces puestas.
Atrevíme y preguntéle:    serrana, ¿qué cruz son esas?
Esas cruces, pastorcillo,    más vale que no las sepas,
que son hombres que he matado    y entierro en mi cueva,
y lo mismo haré contigo    cuando mi voluntad sea.
Prende el fuego, pastorcillo,    mientras voy a la ribera.
Cuando la serrana vino    el fuego hasta mal prendiera;
de palomas y perdices    traiba la cintura llena.
De palomas y perdices    aderezaron la cena;
y a la hora de cenar    me llamó a cenar con ella.
yo como tenía hambre    me puese a cenar con ella.
Se va comiendo la pulpa    y a mí me da la madera,
se va comiendo la pulpa    como perra carnicera.
Y a la hora de acostar    me llama a costar con ella,
yo como tenía sueño    me iba a acostar con ella.
Desque la agarré dormida    de un brinco quedé por fuera,
con mi zapato en la mano,    la media en la faldiquera.
Bajando de un barranquillo,    subiendo de una ladera,
me di un trompezón tan grande    que la serrana sintiera.
Los gritos de la serrana    querían tumbar la cueva.
Vuelve, vuelve, pastorcillo,    que se te quedó una prenda.
Esa prenda, mi señora,    Dios le haga bien con ella.
Agradece, el pastorcillo,    a tu buena diligencia,
que si no hubieses llevado    un ramo tras de la oreja.
Nota: El recitador reside en Benchijigua.    

Otros datos:
Inicio: Desde que nació la pena para mí fue compañera.
Bibliografía:
Recitada por Alonso Medina Medina (59a). Recogida en Benchijigua por Elena Hernández Casañas y Maximiano Trapero, 1983. Publicada en Trapero 2000a, 10.6, pp. 171-172. Reeditada en Cardoso da Costa 2000, nº 150 (tesis doctoral).