El infante vengador v1

IGR: 0288. Versión: 1. Rima: ó. Hemistiquios 60.

España

¡Helo, helo por do viene    el infante vengador,
caballero a la gineta    en un caballo corredor,
su manto revuelto al brazo,    demudada la color
y en la su mano derecha    un venablo cortador.
Con la punta del venablo    sacarían un arador.
Siete veces fue templado    en la sangre de un dragón
y otras tantas fue afilado    porque cortase mejor;
el hierro fue hecho en Francia,    y el asta en Aragón;
perfilándoselo iba    en las alas de su halcón.
Iba buscar a don Cuadros,    a don Cuadros el traidor.
Allá le fuera a hallar    junto el emperador;
la vara tiene en la mano,    que era justicia mayor.
Siete veces lo pensaba    si lo tiraría o no
y al cabo de las ocho    el venablo le arrojó.
Por dar al dicho don Cuadros    dado ha al emperador,
pasado le ha manto y sayo    que era de un tornasol;
por el suelo ladrillado    más de un palmo le metió.
Allí le habló el rey,    bien oiréis lo que habló:
¿Por qué me tiraste, infante?    ¿Por qué me tiras, traidor?
Perdóneme tu Alteza,    que no tiraba a ti, no;
tiraba al traidor de Cuadros,    ese falso engañador,
que siete hermanos tenía,    no ha dejado, si a mí, no;
por eso delante de ti,    buen rey, lo desafío yo.
Todos fían a don Cuadros    y al infante no fían, no,
si no fuera una doncella,    hija es del emperador,
que los tomó por la mano    y en el campo los metió.
A los primeros encuentros    Cuadros en tierra cayó.
Apeárase el infante,    la cabeza le cortó
y tomárala en su lanza,    y al buen rey la presentó.
De que aquesto vido el rey    con su hija le casó.

Otros datos:
Variantes de la Silva: -11b al. -23a de falta en la Silva.

Bibliografía:
Documentada en 1547 en Canc. de rom. s. a. f. 187; Canc. de rom. 1550 f. 197 y Silva de 1550. t. I. f. 110 (Romance del infante vengador) Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 150, vol. II, pp. 72-74.