IGR: 0231. Versión: 60. Rima: ó+estróf.. Hemistiquios 68.
La Hiruela (ay. La Hiruela, p.j. Colmenar Viejo, ant. Torrelaguna, Madrid, España)
Estando el marqués cenando sus hijas alrededor,
su padre que estaba en medio les echó una maldición:
De siete hijas que tengo en medio ningún varón.
No nos maldiga usted, padre, no nos maldiga usted, no;
no nos maldiga usted, padre, no nos maldiga usted no;
que si al rey le falta gente, a servirle me voy yo.
Eres muy blanca de cara, dirán que no eres varón.
Yo tomaré el sol, padre, morena quedaré yo.
Eres muy larga de pelo, dirán que no eres varón.
Yo me lo cortaré, padre, yo me lo cortaré yo.
Eres muy alta de pecho, dirán que no eres varón.
Yo me daré con la injundria, con la injundria de León.
Adiós, mi padre y mi madre, adiós, hermanas queridas,
me marcho a servir al rey nuestro padre así lo quiere.
En la mitad del camino mi nombre se me olvidó;
el caballero don Marcos, don Marcos me llamo yo.
Al entrar por el palacio la espada se me cayó
y por decir «yo pequé» dije «pecadora yo».
El rey, que tenía un hijo, estas palabras oyó.
De amores me muero, padre, de amores me muero yo,
de amores me muero, padre, de amores me muero yo,
que los ojos de don Marcos son de hembra y no de varón.
Convídala tú, hijo mío, convídala tú a sentar,
que si ella fuera hembra, silla baja cogerá.
De amores me muero, padre, de amores me muero yo,
que los ojos de don Marcos son de hembra y no de varón.
Convídala tú, hijo mío, convídala tú a correr,
que si ella fuera hembra, no se querrá exponer.
De amores me muero, padre, de amores me muero yo,
que los ojos de don Marcos son de hembra y no de varón.
Convídala tú, hijo mío, convídala tú a bañar,
que si ella fuera hembra, no se querrá desnudar.
Adiós, palacio del rey, adiós, mi príncipe hermoso;
siete años les he servido y una doncellita soy yo.