Doncella guerrera v45

IGR: 0231. Versión: 45. Rima: ó+á. Hemistiquios 136.

Oseja de Sajambre (ay. Oseja de Sajambre, p.j. Cistierna, ant. Riaño, comc. Sajambre, León, España)

Mandara el rey pregonar,    mandara echar un pregón:
a todo conde de España    que le diesen un varón.
Ya lo oyera el conde Flores    de su alto corredor:
¡No reventaras, María,    por el par del corazón,
de tres hijas que tuviste,    entre ellas ningún varón!
Ya lo oyera la pequeña,    ya lo oyera la mayor,
ya lo oyera la mediana,    que se está peinando al sol:
Si mi madre no tuvo hijos,    porque no se los dio Dios;
si se los hubiera dado,    los criara como a nos.
Yo serviré al rey mi padre    en figura de varón.
Calla, la mi hija, calla,    no digas la tal razón,
tienes la color muy blanca,    no te dice de varón.
Me pondrá usted, mi padre,    entre el airecito y el sol
que vaiga la color blanca    y venga la de varón.
Calla, la mi hija, calla,    no digas la tal razón,
tienes los pechos muy grandes,    no te dicen de varón.
Me comprará usted mi padre    un apretado jubón,
para apretarme mis pechos,    que me digan de varón.
Calla, la mi hija, calla,    no diga la tal razón,
tienes la pierna muy gorda,    no te dice de varón.
Me comprará usted, mi padre,    unas cintas de algodón,
para apretar la mi pierna,    que me diga de varón.
Si eso quieres, la mi hija,    te echaré la bendición,
siete caballos que tengo    escogerás el mejor.
Déme usté el polido, padre,    que es el más andador.
A las puertas del rey, padre,    ¿cómo me he de llamar yo?
Oliveros, hija mía,    hijo del conde Mayor;
con el hijo del rey, hija,    poquita conversación,
tiene palabras muy dulces    que roban el corazón.
Juntos comen, juntos beben,    juntos duermen n`un colchón.
Al cabo de los siete años,    el rey se lo conoció.
Oliveros, madre mía,    Oliveros es mujer.
¿En qué lo conoces, hijo,    en qué lo conoces, flor?
En el calzar del zapato,    en el vestir del jubón,
en el poner del sombrero,    que lo pone con temor.
La llevarás, hijo mío,    a las tiendas a mirar,
si Oliveros es mujer,    las cintas irá a palpar.
Todos iban a las cintas    y Oliveros al puñal.
La llevarás, hijo mío,    a los linos a golguiar,
si Oliveros es mujer,    de los linos se doldrá.
Todos iban a la orilla    y Oliveros al medio va.
La llevarás, hijo mío,    a los molinos a mirar,
si Oliveros es mujer,    a la harina irá a palpar.
Todos iba a la harina,    y Oliveros al molar.
La llevarás, hijo mío,    a los ríos a nadar,
si Oliveros es mujer,    no se quedrá desnudar.
Todos entran, todos entran,    y Oliveros a llorar.
¿Tú qué tienes Oliveros?,    
si te ha hecho mal el vino,    si te ha hecho mal el pan,
o te han hecho mal mis criados,    yo les mandaré matar.
Ni me ha hecho mal el vino,    ni me ha hecho mal el pan,
ni me han hecho mal sus criados,    no los mandé usted matar.
que me ha venido una carta    de amarguras y pesar,
que mi padre se había muerto    y mi madre al expirar;
¿me da licencia, buen rey,    para irlos a enterrar?
La mi licencia, Oliveros,    por tuya la tienes ya.
Quédese con Dios, buen rey,    con su palacio real,
siete años le serví a usted,    doncella de Portugal;
otros siete le sirviera,    si no fuera el desnudar.
Por aquellas cuestas arriba    corre como un gavilán,
por aquellas vegas abajo    no había quien la alcanzar.
Déme la mi ropa, madre,    la de varón quiero dejar;
déme la mi rueca madre,    que tengo ganas de hilar.
¿Vienes con honra, hija mía?    Con la que llevé de acá.
Estando en estas razones,    el hijo `el rey a la puerta da.
Déme la hija, buen conde,    para con ella casar.
La mi hija es muy pobre    para con ella casar.
Que sea pobre, que sea rica,    yo se la tengo llevar.

Otros datos:
Nota: Lo aprendió de su abuela Segunda Díaz.

Bibliografía:
Recitada por Nemesia Díaz Piñán (30a en 1909). Recogida por Ramón Menéndez Pidal, en dos ocasiones, 02/09/1909 y 02/08/1930 (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en TOL I 1991, pp. 302-304.