IGR: 0163. Versión: 3. Rima: á-a. Hemistiquios 68.
Tánger (Marruecos)
En la ciudad de Toledo y en la ciudad de Granada,
y ahí se ha criado un mancebo que Diego León se llama.
Y él era alto de cuerpo, morenito de su cara,
y estrechito de cintura, y mozo criado entre damas.
De una tal se enamoró, de una muy linda muchacha:
se miran por una reja y también por una ventana.
Y el día que no se ven no les aprovecha nada:
ni les aprovecha el pan, ni el agua de la mañana,
ni les aprovecha el dinero con que León negociaba.
Y un día se vieron juntos, dijo León a su dama:
Mañana te ha de pedir, no vaya ser en hora mala.
Lo que la dama responde, lo que a León le agradaba.
Otro día en la mañana con don Pedro se encontrara,
con el sombrero en la mano los buenos días le daba:
Don Pedro, deme a su hija, y a su hija doña Juana.
Mi hija no es de casar (y) aún es chiquita y muchacha.
Por hacer burla del caso (y) a su casa lo contara:
Hija, León te ha pedido, no vayas en hora mala;
(y) el que mi yerno ha de ser (y) ha de menester que traiga
de caudal cien mil ducados y otros tantos de oro y plata,
y otros tantos le daré, hija mía y de mi alma.
Ay, padre, casísme con él, (y) aunque nunca me deis nada,
que los bienes de este mundo Dió los daba y los llevaba.
Y d` allí supo su padre que de amor está trocada.
Cerróla en un aposento para que con León no hablara.
Mandara cuatro valientes, los mayores de la plaza,
que mataran a León y le trajeran su alma.
León (y) a los tres mató y el uno herido estaba.
Tres días no eran pasados, León en la plaza estaba;
cogió tres chinas del suelo y a la ventana arrojara.
Mi dama que no arresponde, de señas que está trocada.
No `stoy trocada, León, qu` aún sigo yo en mi palabra.
(Y) bajara las escaleras como una leona brava;
tres días no eran pasados, las ricas bodas se arman.