IGR: 0049. Versión: 47. Rima: á. Hemistiquios 36.
Maraña (ay. Maraña, p.j. Cistierna, ant. Riaño, comc. Valdeburón, León, España)
Estando don Fernandito, mañanitas de San Juan,
dando agua a sus caballos a la orillita del mar.
Mientras sus caballos beben, Fernandito echa un cantar.
Y la reina, que lo oye desde su palacio real:
Mira, hija, qué bien canta la sirenita del mar.
No es la sirenita, madre, ni lo es ni lo será;
que es mi novio Fernandito, que me viene a buscar.
Si te viene a buscar, hija, yo le mandaré matar.
Si le mandas matar, madre, mándame a mí degollar.
Ya cayeron los dos juntos al tiempo de disparar.
A ella, como hija de reina, la entierran en el altar,
y a él, como hijo de conde, tres pasitos más atrás.
En la tumba de la niña ha nacido un manantial
donde se curan los dedos y otras heriditas más.
La reina, que lo sabe, su dedito va a curar.
No te acerques aquí, madre, no te acerques aquí más;
que, cuando éramos cristianos, nos mandaste a matar,
y ahora, que ya somos santos, no nos vengas a estorbar.