Conde Niño v46

IGR: 0049. Versión: 46. Rima: á. Hemistiquios 52.

Villacidayo (ay. Gradefes, p.j. León, comc. Rueda, León, España)

Se pasea conde Alino    mañanita de San Juan,
a dar agua a los caballos    a las orillas del mar.
Mientras los caballos beben,    él cantaba este cantar:
¡Camisa, la mi camisa,    quién te pudiera lavar!
Mira, hija, cómo cantan    las serenas en la mar.
No son las serenas, madre,    ni son las serenas tal,
que es conde de Alino,    que por mis amores va.
Si por tus amores vienen,    yo les mandaré matar.
Si les manda matar, madre,    a mí me mande enterrar.
Él murió al escurecer,    ella a los gallos cantar.
Ese otro día era domingo,    juntos les van a enterrar.
Ella, como hija de reina,    la entierran junto al altar;
y él, como conde Alino,    un poquito más atrás.
Ella se hizo una paloma,    él se hizo un palomar.
La reina, como es celosa,    les ha mandado tirar.
El galán que les tiraba    no tira más que a espantar.
Ella se hizo una garza,    él se hizo un gavilán;
la garza, como es ligera,    de un vuelo pasó la mar,
el vilán, como es pesado,    de dos le vino a pasar.
Ella se hizo una ermita,    él se hizo una ermitá.
Quiso Dios y su fortuna    la reina vino a cegar;
de que supo aquella fuente,    caminóse para allá.
Por Dios le pido, ermitaño,    por Dios y por caridad,
déjame lavar los ojos    n`esa fuente perenal.
Por la leche que mamé    de su pecho natural,
la dejaré lavar un ojo,    del otro no verá tal.

Bibliografía:
Recitada por Natividad Urdiales (70a). Recogida por Gerardo Gonzalo, Flor Salazar, Esther San-Pastor y Joaquín Serrano, 1985. (Archivo: ASOR; Colec.: Encuesta LEÓN 85; cinta: 7.6-7.2/A-02). Publicada en TOL I 1991, pp. 171-172.