IGR: 0049. Versión: 291. Rima: á. Hemistiquios 46.
Hoyos del Espino (ay. Hoyos del Espino, p.j. Piedrahita, Ávila, España)
Se pasea el conde Niño la mañana de San Juan
a dar agua a su caballo a las orillas del mar,
Mientras el caballo bebe él no deja de cantar.
Caballito, caballito, Dios te me guarde de mal,
que herraduras de oro y plata tú las tienes de gastar,
y a las bodas de la infanta tú me tienes de llevar.
El rey que lo estaba oyendo con mucha la gravedad:
Despierta tu, hija infanta, dispierta, dormida estás
y veras cómo canta la serena de la mar.
Esa no es serena, padre, esa no es serena ya,
es aque1 el conde Niño que a mí me ha de llevar.
Si es eso verdad, hija infanta, yo le mandaré matar.
-Si me le matáis, mi padre, al punto midicinar.
Ya está el conde Niño muerto la infanta también lo está;
uno entierran en el coro otro al piecito del a1tar.
D` él ha nacido un limón verde y de ella un fresco rosal;
crece el uno, crece el otro, d` ambos crecen a la par,
las ramas de que se juntan dos mil requiebros se dan;
el rey de la pura envidía, los ha mandado cortar.
D` ella nace una paloma d` é1 un rico gavilán,
vuela el uno, vuela el otro, los dos vuelan a la par;
el rey, de la pura envidia, los ha mandado matar,
los van a cortar los vuelos a las orillas del mar.