IGR: 0049. Versión: 290. Rima: á. Hemistiquios 46.
Hoyos del Espino (ay. Hoyos del Espino, p.j. Piedrahita, Ávila, España)
Mañanita de San Pedro, mañanita de San Juan,
fue a darle a su caballo a las orillas del mar.
Bebe, caballito, bebe, bebe, pobrecito animal,
herradura de oro y plata tú la tienes que gastar,
a las bodas de la infanta, tú me tienes que llevar.
El rey, de la pura envidia, desde su palacio real:
Levántate, hija, levanta, levanta y no duermas más,
mira, mira, cómo canta la serenita en el mar.
Ese no es serena, padre, ese no es serena ya,
es el conde de Niñahermosa el que a mí me ha de llevar.
Si es el conde de Niñahermosa yo le mandaré matar,
cuatro soldados . . . . . . cuatro tiros le darán,
y otros cuatro a su caballo para que quedan igual.
Si le mata usted, padre, a mí también me matará.
Ya está muerto el conde Niña, la infanta también lo está;
uno entierran en el coro y otro al pie del altar.
Del uno nació un clavel, del otro un fino rosal,
crece el uno, crece el otro, los dos crecen a la par.
El rey, de la pura envidia, les ha mandado cortar.
Del uno nació una paloma, del otro un gavilán,
vuela el uno, vuela el otro [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
y dándose mil requiebros los dos vuelan a la par.
El rey, de la pura envidia, [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
les ha cortado los vuelos a las orillas del mar.