IGR: 0049. Versión: 226. Rima: á. Hemistiquios 34.
Tánger (Marruecos)
Levantóse el conde Niño mañanita de San Juan
a dar agua a sus caballos y a las orillas del mar.
Mientras los caballos beben el conde dize un cantar.
Si dormís, la niña infanta, si dormís o recorday,
oyerís cómo lo canta la sirena del mar.
No es la serena, mi madre, ni menos es su cantar,
el conde Niño es, mi madre, que a mí viene a demandar.
Si a ti demanda, mi hija, yo le mandaré a matar.
Si le matarís, mi madre, juntos nos han de enterrar.
La reina, con grande çelo, ya los mandaba a matar.
De ella corrió leche y sangre y de él corrió sangre real;
la reina, con grande çelo, ya los mandaba a enterrar.
De ella creció una torona y de él creciera un limonar;
crece el uno y crepé el otro, ya se iban a auntar;
la reina, con grande çelo, ya los mandara a cortar.
De ella salió una paloma y de él saliera un gavilán;
voló el uno y vola el otro y al çielo iban a juzgar.