IGR: 0159. Versión: 20. Rima: á+estróf.. Hemistiquios 80.
Santa María del Páramo (ay. Santa María del Páramo, p.j. La Bañeza, comc. El Páramo, León, España)
Paseábase Elisada por sus altos corredores,
y el conde de Montealbar quiso tratarla de amores:
¿Si quisieras, Elisada, aceptar a mis amores?
No señor, que soy muy niña y lo sabrán en la corte.
¡Juro la cruz de mi espada, juro la cruz de mi vida
que no se ha de saber nada ni en tu corte ni en la mía!
Al cabo de nueve meses, en el pueblo se decía
que el conde de Montealbar con la Elisada dormía.
Su padre, que estaba oyendo desde la sala de arriba:
¿Qué es eso de mi Elisada, qué es eso, la hija mía?,
que si eso fuera verdad, yo viva la quemaría.
El castigo que la dio, ese Dios no lo da a nadie,
fue de meterla en un pozo, que se le pudra la sangre.
La fueron a visitar dos o tres primos carnales
y un hermano que tenía que le llamaban Maldades.
Asómate en hora mala, cara de quitar pesares,
para mañana a las nueve vendremos a quemarte.
Si me queman, que me abrasen, que a mí no me importa na(da),
lo que siento es lo del vientre, que muere sin bautizar.
¡Si tuviera un pajarito, de esos que yo echaba pan,
para escribir una carta al conde de Montealbar!
Si quieres un pajarito, a tus pies lo tienes ya.
Coge el pájaro la carta y se va pa la ciudad.
Al llegar al monasterio (y) tres caballeros están.
¿Cuál de esos tres caballeros es el conde Montealbar?
¿Qué quiere ese pajarillo del conde de Montealbar?
Yo a usted no le quiero nada, el papel se lo dirá.
Si la queman, que la abrasen, que a mí no me importa na(da),
lo que siento es lo del vientre, que de mi sangre será.
Se vistió de capuchino y se fue pa la ciudad;
y al llegar al monasterio, ya la iban a quemar.
Deténgase, la justicia, la vara de la hermandad,
que la Elisada es muy niña y se querrá confesar.
Dime tú, Elisada mía, ¿por qué te van a quemar?
Por un beso que le di al conde de Montealbar.
¿Y por qué no escribes carta al conde de Montealbar?
Sí señor, ya se la he escrito, pero no, lo mismo me da.
¿Por qué te va a dar lo mismo si a tus pies lo tienes ya?
Deténgase, la justicia, la vara de la hermandad,
que la Elisada es muy mía y me la voy a llevar.