Blancaflor y Filomena v91

IGR: 0184. Versión: 91. Rima: é-a+ó. Hemistiquios 42.

Caserío de Güina (Chocó, Colombia)

Estaba la blanca Juana    arrimada a la candela
con sus dos hijas preciosas,    Blancaflor y Filomena.
A eso pasó un pastor,    por señitas ella le habló:
se casa con Blancaflor    y muere por Filomena.
Estando recién casado    se fue el pastor pa su tierra,
a los dos años cabales    volvió a casa de su suegra.
Buenas tardes tenga, suegra.    Buenas tardes tenga, yerno,
¿Cómo queda Blancaflor?    De parto queda, señora,
y le manda suplicar    que le mande a Filomena.
A Filomena no mando    porque está niña y doncella.
Mándela no más, señora,    la llevo con mucho cuidado;
la llevo como cuñada    y también como dueño de ella.
Dentre, Filomena, al cuarto,    vístase de seda negra,
que le manda suplicar    su hermanita blanca y bella.
En la mitad del camino    hizo el pastor uso de ella
y para que no contara    la lengua se la cortó.
A eso pasó un pastor,    por señitas ella le habló:
Llévemele allá esta carta    a mi hermana Blancaflor.
Blancaflor cogió la carta,    de ese susto malparió.
Apresen a mi marido    por pícaro y por traidor.
Ya no me llamen la blanca    ni tampoco Blancaflor.

Bibliografía:
Recitada por Juana Riva. Recogido antes de 1976. Publicada en Granda 1976, pp. 215-216. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº VI, 12.1, p. 71.