IGR: 1973. Versión: 1. Rima: á-a. Hemistiquios 110.
España
Azarque indignado y fiero, su fuerte braço arremanga,
su roxo bonete arroja, y empuña su cimitarra,
volantes, medalla y plumas, albornoz, marlota y malla,
vanderilla, lança, empresa, cañas, bohordos, y adarga,
maldize parte y destroça, desmenuza, quiebra y rasga,
hasta que el suelo cubrieron pedaços de seda y franjas
y por el ayre esparzidas yuan cimbrándolas hastas
de los delgados bohordos de la lança, y de las cañas.
Tuuo traça de vnas justas, y como de amor las traças
se desbaratan por zelos, zelosos las desbaratan,
de Zelindaja se quexa, de su fortuna se agrauia,
por Abenamar pregunta, y a su rey, tirano llama,
de Albayaldos e de Oliuos malamente blasfemaua,
y pidiendo tinta y pluma, assi le escriue vna catra:
«Si como damasco vistes, vistes jazerina malla,
y si al campo vas furioso como galán a las zambras,
si como al blando Cupido, al terrible Marte tratas,
si escaramuzas de veras, como de burlas te ensayas,
mañana a las diez del día quiero verlo en la campaña,
y agradécelo Albayaldos que viues hasta mañana.
Salga Zulema contigo, que pues los dos a mi dama
la enganastes para el bien, de los dos pido vengança,
y aun del tomalla pretendo, porque el ardor de mi saña
yrá embuelto en mis sospiros a poner fuego en su alcaçar.
Mil promessas le hizistes y despues mil amenazas,
dulces ofertas tras esto, y despues fuerça tirana;
mil promessas y dulçuras, engaños y quexas falsas,
y engaños y quexa injusta vengairé sin más palabras.
¿Caualleros soys vosotros?, no soys sino vil canalla,
pues por afrentosos medios procurays vuestra priuança.
¿Qué agrauio mi alma os hizo, que agrauiays assi mi alma?
La mora que estaua en ella, ¿tanto os costaua dexalla?
Si fuerça de amores vuestros a perseguilla os forçauan,
passe, que es fuerça de amor, y assi yo os la perdonara;
pero por ser terquería de fementidas entrañas,
me pagarán vuestras vidas la muerte de mi esperança.
Ay mora facil, ay mora, y como en doradas quadras,
y en bien traçados jardines mil traydores te regalan,
¡Ay, qué presto te vencieron, qué presto los gustos passan,
qué poco vale la fe, pues si la dio, no la guarda.
Quanto mejor le estuuiera a mi dicha y a tu fama,
ser nueuo exemplo de amor a la morisma de España:
que bien pareciera en ti despreciar promessas falsas,
que bien manchar a mi lecho la sangre, no con infamia.
Si te quitaran la vida, el honor no te quitaran,
mas ¿qué dixe?, viue amiga sin honor y con mudança,
verás que guarda mi pecho con mil agrauios de guarda,
las cenizas de tu oluido, y de mi querer las brasas,
verás trocadas las suertes, yo quexoso y tú oluidada,
tú finalmente muger, hombre yo, que el nombre basta.»
Con esto firmó su reto, en que su combate aplaza,
a Zulema se la embía, y él se apercibe a batalla.