IGR: 0501. Versión: 7. Rima: á-a. Hemistiquios 63.
Tetuán (Marruecos)
Se publique en todo el mundo, sépase por toda España,
mercader de grande fama,
a él le llaman don Pedro y a la su mujer doña Alda.
Los dos tienen una hija que de quince años no pasa,
discreta desde chiquita hermosa y de grande fama;
lo que la niña vestía, lo que a ella se le antojaba:
un jubón de peñaflor guarnecido de esmeralda
un zapatito picado con la media anaranjada,
un sombrero de tres plumas, una blanca y dos moradas.
Ella metida en su coche cien damas que la acompañan,
anda paso y vuelve paso hasta que llegó a la plaza.
A la entrada de la iglesia toda la gente se pasma,
quitan todos los sombreros y saludan a la dama;
la niña, como es discreta, descubre su mano blanca
y en ella catorce anillos que reinados levantaba.
Dicen unos a los otros: ¿De quién es hermosa dama?
Hija del señor don Pedro, mercader de grande fama.
El capitán don Peñón luego de amor se enrabia.
Señor, si usted quisiera llevarme huésped a su casa.
Tomara tinta y papel y al punto escribió una carta:
«Que maten muchas gallinas y aderecen una sala,
que al capitán don Peñón le llevo huésped a casa».
¿Cómo lo haré, mi hija, con este traidor en casa?
No se os dé nada, mi padre, yo le haré la grande traza;
traísme ahora mi padre a la esclava de mi casa,
le pondré los mis vestidos, los mis vestidos y galas.
En mitad de aquel almuerzo por la niña preguntara:
¿Y a do tu hija, don Pedro, que no la veo en casa?,
Se fue a casa de su tía por ser persona aseñalada.
Se apublique en todo el mundo, sépase por toda España
que el capitán don Peñón robó a la esclava de casa
y la niña se quedó buena y honrada en su casa.