Los cautivos Melchor y Laurencia v7

IGR: 0372. Versión: 7. Rima: é-a. Hemistiquios 84.

Reinosa (ay. Reinosa, p.j. Reinosa, Santander, España)

El día de San Juan por la mañana,    como es costumbre donde quiera,
cogen lupe los galanes    y las damas en conserva.
Rompieron fuertes murallas,    los moros saltan a tierra,
y prendieron a los dos    a Melchor y la Lorenza.
De lo más alto del mar    Lorenza ya ve a su tierra.
¡Adiós, la mi madre, adiós,    adiós, que los moros nos llevan,
y nos llevan a vender    a Jerez de la Frontera!
Nos ha comprado una mora    rica y de muchas haciendas.
El diablo, como no duerme,    que siempre anda en centinela,
le dijo la mora un día    al lindo Melchor Iglesias:
Melchor, cásate conmigo,    disfrutarás de mi hacienda.
Primero perderé la vida    que yo olvidar a Lorenza.
Lorenza que esto había oído    gran pesadumbre cogiera.
Adiós, adiós, Melchor,    que yo me voy y tú te quedas.
Calla, Lorenza, calla,    pesadumbres no las tengas,
que antes de dos horas    ya te has de ver en tu tierra.
Matan al ama que tenían,    a seis criadas que están con ella,
y debajo de un sarcinal    una barca les espera.
La barca lo estaba rota,    no tiene remo ni vela,
una paloma les guía    y otras veces una estrella.
Después que pisan su tierra    mil veces besan en ella.
Fueron a pedir limosna    en casa de la Lorenza.
De dos hermanas que tenía    ha bajado la pequeña.
Madre, abajo está una señora    y un galán viene con ella,
que toda se parecía,    madre, a la nuestra Lorenza;
el galán que con ella viene    al lindo Melchor Iglesias.
Vete abajo tú, hija mía,    di que suban a la fresca,
porque vendrán muy cansados    del mucho calor que hiciera.
Ya se suben para arriba;    la buena de la Lorenza
se ha sentado en una silla    como costumbre tuviera.
¡Cómo se me aparecía,    cómo se me representa
a una hija que tenía    que se llamaba Lorenza!
el galán que con usted viene    al lindo Melchor Iglesias.
Si usted nos da alguna razón,    si usted nos da alguna seña,
si usted nos da alguna razón,    nosotros diremos de ella.
Linda talla, lindo cuerpo,    linda cara, lindas cejas,
sus ojos negros y grandes,    que ellos mismos representan;
el su cabello era rubio    que el mismo le deselmeja.
Yo soy la su hija querida,    yo soy la su hija Lorenza,
yo soy la su hija querida    salida de las sus venas.
Llamad parientes más cercanos,    las moniciones se lean,
quién habrá visto dos amantes    que hayan corrido tanta tierra?

Otros datos:
Título original: Los cautivos Melchor y Lorenza.

Bibliografía:
Recogida por José María de Cossío y Tomás Maza Solano, entre 1933 y 1934 Publicada en Cossío 1933-1934, I. XLVII (nº 210), pp. 369-370.