La serrana de la Vera v167

IGR: 0233. Versión: 167. Rima: é-a. Hemistiquios 32.

Las Rosas (ay. Agulo, p.j. San Sebastián de La Gomera, isla de La Gomera, Santa Cruz de Tenerife, España)

Paséase bien, pasea,    mi señora caballera;
me agarraba por la mano    y me metió pa` su cueva.
Y ante el medio de la cueva    había unas cruces puestas.
Me atreví y le pregunté    qué cruces eran esas.
Esas cruces, pastorcillo,    más vale que no lo sepas,
que son hombres que yo ha matado    y los ha enterrado en mi cueva,
y ansina haré contigo    cuando mi disgusto sea.
Me entregó una viruelita    para que tocara en ella;
yo que la supe entender    la templé y toqué con ella.
`Onde al medio la viruelita    la serrana se durmiera;
yo del brinco que pegué    quedé de la puerta afuera,
con el zapato en la mano    y la media en la faldiquera.
Aguarde, aguarde, pastorcillo,    que se le queda una prenda.
Esa prenda, mi serrana,    viva cien años con ella.
Corrí yo y corrió ella,    siempre corrí yo más que ella;
como no puede alcanzarme    me enciende fuego a la tierra.

Otros datos:
Inicio: ¡Mira qué bien se pasea la Serranilla en su aldea!
Bibliografía:
Recitada por Alejandro Martín Barrera (73a). Recogida por Elena Hernández Casañas, Lothar Siemens Hernández, y Maximiano Trapero, 1983. Publicada en Trapero 2000a, 10.7, p. 172. Reeditada en Cardoso da Costa 2000, nº 155 (tesis doctoral).