IGR: 0233. Versión: 166. Rima: é-a. Hemistiquios 44.
La Palmita (ay. Agulo, p.j. San Sebastián de La Gomera, isla de La Gomera, Santa Cruz de Tenerife, España)
Estándose un pastorcillo guayabando las ovejas,
vido venir la serrana brincando de piedra en piedra.
Desafióme pa`luchar, desafióme y desafiéla;
echóme la zanclapata, echéle la zanclapierna,
`onde allá al medio de la lucha la serrana me venciera.
Me agarraba por la mano me lleva para su cueva.
Atrevíme y preguntéle qué cruces eran aquellas.
Esas cruces, pastorcillo, vale más que no las sepas,
que son hombres que ha matado y los ha enterrado en mi cueva.
Ella se iba a cazar, me llevó a cazar con ella;
de perdices y conejos traiba la cintura llena.
Ella se comió la pulpa y a mí me dio la madera.
Ella se fue a hacer la cama, me llevó a dormir con ella.
Cuando la encontré dormida de un brinco echéme fuera,
con los calzones al hombro y la camisa por fuera.
Al subir un barranquillo, al bajar una ladera,
se dio un trompezón tan grande que la serrana sintiera.
Los gritos de esa serrana querían tumbar la cueva.
¡Qué vuelva aquí, el pastorcillo, que se le quedó una prenda!
Esa prenda, mi serrana, Dios le haga bien con ella.
Agradezca el pastorcillo a su buena deligencia,
que si no hubiera llevado el ramo tras de la oreja.
Nota: Eliseo es ayudado por su mujer.