La serrana de la Vera v24

IGR: 0233. Versión: 24. Rima: é-a. Hemistiquios 56.

La Acebeda (ay. La Acebeda, p.j. Colmenar Viejo, ant. Torrelaguna, Madrid, España)

Por el alto de la sierra    iba una serrana bella
con su pelo bien trenzado    debajo de su montera.
Cuando tiene gana de hombre    se pasea por la sierra,
pero cuando no la tiene    se está quietita en su cueva.
Vio venir un cazador    sin caminos y sin sendas:
¡Venga, venga el cazador!,    venga usted para mi cueva;
será usted bien recibido    y tendrá usted rica cena.
De pelliquitas de liebre    tendrá usted la cabecera.
Echó piedra en pedernal    para que la lumbre ardiera;
y de que la lumbre ardió    la serrana a cazar fuera.
De perdices y conejos    traiba la mochila llena;
las perdices para él,    los conejos para ella;
las perdices para él,    porque él el perdido era.
Estando cenando juntos    me atrevíla y pregúntela:
¿De quién son las tantas cruces,    y esas tantas calaveras?
De hombres son que yo he matado    aquí dentro de esta cueva,
lo que tengo hacer contigo    de que mi voluntad sea.
Tragos vienen, tragos van,    la serrana en borrachera.
Con el calor de la lumbre    ella dormida se queda.
Las puertas no eran de golpe,    pa que abrirlas no sintiera.
Ya despierta la serrana,    sin el cazador se encuentra.
Corría como una corza,    relincha como una yegua,
andaba de mata en mata    que parecía una cierva.
La pedrada que ha tirado    la ha alenjado legua y media;
en el árbo que pegó    le abrió como una centella.
Las quimas que de él quitó    le quitaron la montera.
La montera es de buen paño,    pero aunque de plata fuera,
mis padres tiene dinero    para comprarme otra nueva.

Otros datos:
Nota: El recitador bien podría ser Tomás González González (60a), a quien García Matos entrevistó en 1944 (véase su versión de La Condesita, registro nº 3947).

Bibliografía:
Recogida por Manuel García Matos, antes de 1951. (Colec.: García Matos). Publicada en García Matos 1951; 1952; 1960, vol. I, p. 45, nº 79, melodía nº 82.