Doncella guerrera v41

IGR: 0231. Versión: 41. Rima: ó+á. Hemistiquios 93.

Buiza (ay. La Pola de Gordón, p.j. León, ant. La Vecilla, comc. Gordón, León, España)

Cartas van y cartas vienen,    cartas al emperador,
que todos viejos y mozos    a servir al rey señor.
¡Arrevientes, mi mujer,    por (las) telas del corazón,
de siete hijas que has tenido    entre ellas ningún varón!
Y todas están sentaditas    a las racillas del sol;
arresponde la más pequeña    y calla la más mayor:
Calle, padre, y calle, padre,    no eche tan gran maldición,
que yo iré a servir al rey    en hábitos de varón.
Esos tus ojos tan lindos,    hija, no son de varón.
Yo los revolveré, padre,    como si fuera traidor.
Ese tu pecho tan crecido,    hija, no son de varón.
Y[a] me comprara usted, padre,    un delgadillo jugón,
y yo lo [a]pretaría    al par de mi corazón.
Esas tus manos tan blancas,    hija, no son de varón.
Ya me comprará usted, padre,    unos guantes de algodón.
Siete leguas lleva andadas,    cuando pa atrás se volvió.
¿Cómo me he de llamar, padre,    cómo me he de llamar yo?
Oliveros, hija mía,    
que en la guerra tenías un tío,    que en la guerra tenías vos.
Estando en estas razones    cuando el hijo del rey reparó.
Amores me matan, madre,    amores me han de matar,
que los ojos de Oliveros    son de mujer natural.
Pos llevála vos, mi hijo,    a las tiendas a mirar,
si Uliveros es mujer,    a las cintas se ha tirar.
Los otros van a las cintas,    Uliveros al puñal:
¡Oh, qué lindo puñal este    pa la guerra navegar!
Amores me mantan, madre,    amores me han de matar,
que los ojos de Oliveros    son de mujer natural.
Pos llevarla vos, mi hijo,    a las frutas a mirar.
Los otros van a la fruta    
y Uliveros coge una y ésa en el bolso la trai    pa los niños regalar.
Amores me matan, madre,    amores me han de matar,
que los ojos de Oliveros    son de mujer natural.
Pos llevála vos, mi hijo,    a los ríos a nadar,
si Uliveros es mujer    no se ha querer descalzar.
Y[a] lleva un pie descalzo    y otro a medio a descalzar,
(estando en estas razones)    
ya le venían cartas    de alegría y de pesar,
que su padre había muerto    y su madre poco más.
Págueme mi sueldo, mi rey,    si me lo quiere pagar,
que siete años le ha servido    una doncella real.
Si lo sirves otros siete,    doble lo he de pagar.
Coge caballos que corren,    coge mulas d`aquitrán,
por unos campos arriba    corre más que un gavilán;
y el hijo del rey tras de ella,    por ver si la pue(de) alcanzar.
Madre déme usted la rueca,    por ver si la sé hilar,
que la espada del buen rey    bien la sabía jugar.
A esa no le dé rueca ni nada,    que conmigo me la he (de) llevar.

Bibliografía:
Recitada por Fructuosa Arias. Recogida por Josefina Sela, 1920. (Archivo: AMP; Colec.: Sela, J. (M. Goyri-R. Menéndez Pidal)). Publicada en TOL I 1991, pp. 296-297.