IGR: 0231. Versión: 42. Rima: ó+á. Hemistiquios 91.
Palazuelo [de Torío] (ay. Garrafe de Torío, p.j. León, comc. Torío, León, España)
Paséase el buen viejo de la ventana al balcón:
¡Reviente mi mujer, al par de mi corazón,
de siete hembras que ha tenido, entre ellas ningún varón!
Salta la más chiquitina, que se está peinando al sol:
Calle, calle usted, mi padre, no diga usted tal razón,
yo iré a servir al rey con hábitos de varón.
Tienes la cara muy blanca, hija, no eres de varón.
Andando de tierra en tierra ya mudaré mi color,
de noche cara a la luna y de día cara al sol.
Tienes las manos muy blancas, hija, no son de varón.
Traerélas sin guantes para que las queme el sol.
Tienes las piernas delgadas, hija, no son de varón.
Pondré media sobre media, encima un pulido calzó[n].
Tienes los pechos muy grandes, hija, no son de varón.
Traeráme usted, mi padre, un polidito jugón,
para apretar mis pechos al par de mi corazón.
Siete años ha servido al rey y nadie la conoció;
de los siete pa(ra) los ocho el hijo `el rey la reparó.
Si Olivero fuera hembra, hembra es, que no varón.
¿En qué la conoces, hijo, en qué la conoces vos?
En el alzar de los ojos y en el abrochar del jugón,
y en el alzar de los ojos, que los alza con pasión.
¿Dónde la llevo, madre, que no la puedo engañar?
Llévala a las tiendas, hijo,
que si Oliveros fuera hembra, de algo se ha de enamorar.
¡Qué cintas y qué peines para las damas peinar!
¡Oh, qué espadas y qué dragas para con moros pelear!
¿Dónde la llevaré, madre, que no la puedo engañar?
Llévala a los linos, hijo, a los linos a . . . . . .estrozar,
que si Oliveros fuera hembra, de algo se ha de lastimar.
Si el hijo del rey destroza mucho, Oliveros mucho más.
¿Dónde la llevaré, madre, que no la puedo engañar?
Llévala a los ríos, hijo, a los ríos a bañar,
si Oliveros fuera hembra, no se ha querer desnudar.
Una pierna tiene . . . . . .escalza y otra para descalzar.
Cartas me han venido, cartas, cartas de tanto pesar,
que mi madre estaba muerta y mi padre para eso está.
Si eso sabes, Oliveros, no te acabes de . . . . . .esnudar,
coge el caballo que corre y deja la mula que va.
¡Abra las puertas, mi madre, ábralas de par en par!,
que el hijo del rey viene tras de mí y conmigo se quier(e) casar.
Sáqueme aquí la mi ropa, que yo me quiero mudar.
Llame aquí mis hermanas, a ver si me cono[ce]rán.
(En esto llegó el hijo del rey)
y le dice:–Oliveros, de otro traje estabas ya.
No me llamo Oliveros, como me sueles llamar,
que me llamo Catalina, hija del conde Rondar.